600 soldados de la División 10 de Montaña en Fort Drum, New York, comenzaron a desplegarse hacia una recinto de entrenamiento ubicado en parte de la selva de Panamá: esa fue la noticia que The New York Times publicó hace casi dos semanas y que puso la lupa sobre las acciones de Estados Unidos en su combate contra el narcotráfico.
El citado medio publicó que el batallón estadounidense, tras terminar su preparación en Panamá, avanzarían hacía Honduras y Colombia para desarrollar las mismas actividades con las fuerzas armadas de dichos países. Sumado a sus planes en Centro y Sudamérica, el diario, dio a conocer que parte de soldados de la División 10 de Montaña ayudaran a proveer de personal a un nuevo comando para operaciones del hemisferio occidental con sede en Miami.
Sin embargo, desde la embajada de Estados Unidos en Panamá tildaron de "falsa" la información entregada por el medio estadounidense, y argumentaron que en las selvas panameñas solo hay 120 soldados que realizan una preparación temporal y luego regresan a su base en Fort Drum. Además, sostuvieron que la práctica se desarrolla hace un año y funciona a través de una invitación del propio gobierno centro americano.
Las medidas se enmarcan en la insistencia del gobierno de Donald Trump para que administraciones latinoamericanas, cercanas a su visión, aumenten su inversión en armamento y en el combate contra el narcotráfico. De hecho, esta arista está explicita en los puntos del Escudo de las Américas.
La situación de Chile ante los planes de Estados Unidos
Aunque The New York Times no especificó que el despliegue de los soldados estadounidense respondiera al Escudo de las Américas, todo indica que esto sí lo hace. En concreto, se trataría del acuerdo de Coalición contra los Carteles de América (A3C), al cual, según Meganoticias, Chile diría que no.
El Desconcierto consultó al Ministerio de Defensa si la aprobación de este acuerdo conllevaba el ingreso de fuerzas militares a suelo nacional. Desde la cartera confirmaron que el pacto incluía este tipo de operaciones pero enfatizaron en que esto no era de inmediato y requería con la "autorización expresa del país".
De la misma forma, explicaron que es una decisión que se está meditando a profundidad en el ministerio y "los resultados de ese análisis y la decisión referida al A3C se darán a conocer próximamente". Cabe destacar que este despliegue territorial se contrapone con lo señalado por el ministro Barros en septiembre tras la adhesión al Escudo de las Américas.
En ese entonces el secretario de Estado sostuvo que incorporarse a este grupo de países "no iba a comprometer la soberanía ni generar obligaciones para nuestro país". Además Barros fue enfático en rechazar la idea de que Chile sea "el patrio trasero de Estados Unidos" como se instaló en la denominada "Doctrina Donroe".
Respecto a solicitudes de que soldados estadounidenses arriben a Chile, al igual como se ha hecho en Panamá y, próximamente Colombia, desde Defensa respondieron a este medio que no han "recibido ninguna solicitud de EEUU para desarrollar actividades de ese tipo y no existen conversaciones bilaterales al respecto".
Ante la consulta de una eventual solicitud, la cartera afirmó que "una petición, esta solicitud excede las facultades de un solo ministerio, ya que se trataría de una decisión de Estado que debe ser analizada por el Gobierno en su conjunto y, acorde a las leyes chilenas y nuestra constitución, también por el Poder Legislativo".
El lobby en el Senado, cita en La Moneda y la apreciación de una exministra
El tiempo para Chile se acaba. De hecho, la decisión se espera se comunique entre la jornada de este 26 de octubre o el martes 27 en el marco de la cumbre de la A3C que se desarrolla en República Dominicana. Según La Tercera, la noche del domingo se llevó a cabo una reunión en La Moneda que tuvo como participantes al presidente Kast y a los ministros de Interior, Segegob, Relaciones Exteriores, Defensa y Seguridad Pública.
¿La razón? Zanjar si Chile continúa en la instancia como "observador" —posición en la que se encuentra ahora— o da un paso más allá. En los últimos días las presiones también cayeron en en el Poder Legislativo, institución clave en la aprobación de operaciones militares externas en Chile.
Durante la semana pasada representantes de la embajada de Estados Unidos se reunieren con senadores oficialistas —Manuel José Ossandón, Andrés Longton, Arturo Squella fueron algunos de los nombres— para convencer al gobierno de sumarse a la iniciativa.
Los encuentros tuvieron efectos, puesto que el viernes de la semana pasada el presidente del Partido Republicano, advirtió que sería un error de Chile no integrar plenamente el colectivo.
En conversación con El Desconcierto, la exministra de Defensa, Adriana del Piano comentó que, en toda la historia de la relación entre Chile y Estados Unidos, nunca ha estado sobre el tapete un cambio así. Asimismo, la exsecretaria de Estado, defendió la preparación de las Fuerzas Armadas chilenas y señaló que no tienen nada que admirar otros ejércitos del mundo.
"Esto de enviar gente es una pérdida de soberanía absoluta. La soberanía se juega en un conjunto acciones que responden a la dignidad del país. Una cosa es ser parte de un acuerdo pero tiene letra chica", afirmó del Piano. No obstante, la exministra tuvo palabras de respaldo para sucesor, valorando la postura que ha tenido en otras ocasiones frente a temas de soberanía.
"El ministro Barros ha sido muy contundente en esta materia", puntualizó Adriana del Piano.