Las diferencias públicas dentro del gobierno de José Antonio Kast por la respuesta a los aranceles impuestos por Estados Unidos abrieron un nuevo flanco político para La Moneda.
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Las declaraciones cruzadas por los aranceles de EE.UU. tensionaron al Ejecutivo, mientras Cancillería asumió el control de la estrategia y surgieron críticas por la falta de una voz única.
Las diferencias públicas dentro del gobierno de José Antonio Kast por la respuesta a los aranceles impuestos por Estados Unidos abrieron un nuevo flanco político para La Moneda.
Luego de las críticas formuladas por distintos ministros a la decisión de Washington, el canciller Francisco Pérez Mackenna salió a ordenar la estrategia del Ejecutivo y dejó en claro que las negociaciones corresponden exclusivamente a la Cancillería.
El episodio no solo provocó una respuesta del embajador estadounidense en Chile, Brandon Judd, sino que también derivó en cuestionamientos desde el oficialismo por la falta de una vocería única frente a un conflicto comercial que amenaza con afectar las exportaciones chilenas.
La controversia comenzó luego que varios ministros cuestionaran públicamente la decisión de Estados Unidos de aplicar un arancel general de 12,5% a importaciones provenientes de diversos países, entre ellos Chile, medida adoptada en el marco de la política comercial impulsada por Washington.
En medio del debate, el canciller Francisco Pérez Mackenna buscó cerrar las diferencias internas y afirmó que la conducción de las conversaciones corresponde exclusivamente al Ministerio de Relaciones Exteriores.
Según sostuvo, es Cancillería la encargada de negociar con Estados Unidos, por lo que las gestiones diplomáticas continuarán por los canales oficiales con el objetivo de reducir el impacto de la medida sobre las exportaciones nacionales.
Sus declaraciones fueron interpretadas como una señal para alinear al gabinete, luego de que distintos secretarios de Estado expresaran opiniones sobre un proceso que el Ejecutivo busca mantener bajo conducción diplomática.
La tensión aumentó cuando el embajador estadounidense Brandon Judd calificó como "muy decepcionantes" las críticas realizadas por ministros del gobierno chileno hacia la decisión adoptada por Washington.
El diplomático sostuvo que las negociaciones deben desarrollarse por las vías institucionales y cuestionó los comentarios públicos provenientes de autoridades que no participan directamente en el proceso, generando una inmediata reacción en el mundo político.
La situación también abrió un debate dentro del oficialismo sobre la forma en que el Gobierno ha enfrentado públicamente la crisis.
El diputado Diego Schalper (RN) afirmó que el Ejecutivo "necesita un vocero urgentemente", planteando que las distintas declaraciones emitidas por ministros han generado señales contradictorias respecto de la estrategia oficial.
A juicio del parlamentario, el Gobierno requiere una conducción comunicacional clara para evitar nuevos episodios de descoordinación mientras se desarrollan las conversaciones diplomáticas con Estados Unidos.