Un cliente de Scotiabank llevaba cerca de ocho años utilizando una tarjeta de crédito Visa y mantenía al día sus obligaciones con la entidad cuando el banco decidió no renovar el plástico próximo a vencer. La Corte de Apelaciones de Santiago calificó la decisión como ilegal y arbitraria y ordenó emitirle una nueva tarjeta en las mismas condiciones.
Según se puede apreciar en el fallo judicial, el conflicto comenzó el 16 de febrero de 2026, cuando el cliente solicitó a su ejecutiva la renovación de la tarjeta.
Al día siguiente recibió por correo electrónico una breve respuesta: “tarjeta no se renovó política banco”. Según expuso, posteriormente pidió conocer las razones específicas, pero no obtuvo una explicación.
Ante la Corte, Scotiabank sostuvo que una evaluación de solvencia detectó una deuda castigada e impaga del cliente con Banco Itaú por $80.322.818, con más de 90 días de atraso.
El banco argumentó que sus políticas de crédito exigen no registrar morosidades ni deudas impagas en el sistema financiero.
¿Qué decidió la Corte de Apelaciones?
Sin embargo, la Corte estableció que esa explicación no fue comunicada al cliente cuando se rechazó la renovación.
Además, indicó que no existía un análisis de riesgo formalizado, previo o contemporáneo a la decisión del 17 de febrero, que acreditara que Scotiabank hubiera evaluado técnicamente al usuario como insolvente o de riesgo no tolerable.
El tribunal también tuvo en consideración que los estados de pago entre agosto de 2025 y enero de 2026 mostraban que el cliente se encontraba al día en sus obligaciones directas con Scotiabank y mantenía cupos disponibles superiores a $3 millones.
Para la Corte, justificar posteriormente la decisión con la deuda registrada en otra institución constituía una explicación “ex post facto” que pretendía validar una determinación originalmente carente de motivación.
Asimismo, señaló que invocar genéricamente “políticas del banco” incumplía el estándar de transparencia exigido a los proveedores financieros.
Por ello, la Corte de Apelaciones de Santiago ordenó a Scotiabank dejar sin efecto la negativa y, dentro de cinco días hábiles desde que el fallo quede ejecutoriado, confeccionar, renovar y entregar la tarjeta Visa, manteniendo los cupos autorizados y las mismas condiciones contractuales existentes antes del rechazo.