
Migrantes generan el 10,3% del PIB en Chile: Cada uno en promedio aporta $658.911 al Estado por año
Durante los últimos años, Chile ha experimentado un aumento sostenido de su población migrante, alcanzando cifras similares a las de países desarrollados.
Según el informe “¿Cuál es la contribución de la población migrante a la economía de Chile?”, elaborado por porCausa Chile, este proceso ha sido impulsado por múltiples factores estructurales, como la diversificación productiva del país, la configuración de su mercado laboral y, sobre todo, el envejecimiento de su población.
Lejos de ser un fenómeno transitorio, el estudio sostiene que la migración ya es una pieza clave en el funcionamiento económico de Chile, y que su importancia no hará más que crecer en el tiempo.
El informe, publicado en abril de 2025, analiza el impacto económico, fiscal y laboral de la población migrante reciente, con especial atención al período 2013-2023.
Sus conclusiones apuntan a tres elementos centrales: los migrantes generan riqueza y crecimiento, su presencia no implica una carga fiscal para el Estado —sino un beneficio—, y sus capacidades laborales son complementarias a las necesidades del mercado chileno.
Además, el estudio estima el impacto que tendría un proceso de regularización migratoria y concluye que este generaría beneficios netos para el fisco.
Los autores advierten que, sin la presencia de familias migrantes, el país enfrentaría dificultades serias para mantener su actual modelo de desarrollo y bienestar.
La baja natalidad (1,58 hijos por mujer en 2022) y el crecimiento acelerado de la población mayor de 65 años proyectan un déficit estructural de mano de obra para las próximas décadas.
Los migrantes contribuyen un 10,3% del Producto Interno Bruto
Chile vive un fenómeno que transforma silenciosamente su economía: la población migrante representa el 8,7% de sus habitantes, pero aporta un 10,3% del Producto Interno Bruto.
Según el estudio de porCausa Chile, esta diferencia se explica, entre otros factores, por una fuerza laboral extranjera más activa y joven: un 82,7% de los migrantes está en edad de trabajar (comparado con el 66,6% de los chilenos), participan más en el mercado laboral (78,8% frente al 67,4%) y presentan una menor tasa de desempleo (7,1% frente al 8,7%).
En términos concretos, la migración ha sido responsable de casi la mitad del crecimiento económico del país en la última década.
Entre 2013 y 2023, el 47% del aumento del PIB se debió al crecimiento de la población migrante trabajadora, frente al 18% atribuido a los trabajadores nativos.
Y en los últimos cinco años, se ha constatado un aumento de la productividad laboral, lo que desmiente la idea de que la migración disminuye la eficiencia en el trabajo: la productividad media creció 0,8% anual entre 2018 y 2023, comparado con apenas un 0,1% en el quinquenio anterior.
La contribución también se refleja en las arcas del Estado. En 2023, los migrantes entregaron al fisco una cifra neta de $863 mil millones, equivalente al 0,3% del PIB.
Aunque su peso en la población es menor, su aporte por persona es mucho mayor: cada migrante generó un ingreso neto promedio para el Estado de $658.911 pesos anuales (unos 604 dólares), mientras que cada chileno aportó solo $200.999 (184 dólares).
Es decir, en promedio, los migrantes contribuyen 3,6 veces más que los chilenos.
Esta diferencia se explica por su menor uso de servicios públicos. En educación y transferencias sociales —especialmente pensiones e invalidez— los migrantes consumen significativamente menos.
Solo en educación, el gasto estatal en migrantes se triplicó entre 2017 y 2023, pero sigue siendo inferior al de la población nativa debido a su menor tasa de matrícula en niveles superiores.
En salud también se observó un incremento del gasto en migrantes, que se duplicó, aunque partía desde una base muy baja y sigue por debajo del crecimiento observado entre los nativos.
¿Sostener el futuro económico de Chile dependerá de la migración?
La estructura demográfica chilena está cambiando rápidamente. Mientras la tasa de reemplazo generacional exige 2,1 hijos por mujer, en 2022 la cifra alcanzó solo 1,58.
Al mismo tiempo, la población mayor de 65 años sigue en aumento, y se estima que en 2050 podría representar una cuarta parte de los habitantes del país.
En otras palabras, el envejecimiento de la población es un hecho, y con ello vendrá una presión creciente sobre el sistema de pensiones, salud y otros servicios sociales.
En este contexto, la migración se presenta no solo como una necesidad coyuntural, sino como una solución estructural para evitar el estancamiento económico.
Sin el ingreso constante de nuevos trabajadores jóvenes, Chile enfrentará una escasez crítica de mano de obra.
Entre 2009 y 2017, la economía chilena generó 1,17 millones de empleos, pero la población activa solo creció en 642 mil personas. La diferencia fue compensada, en gran medida, por la migración.
El informe de porCausa Chile señala que una política migratoria excesivamente restrictiva podría tener consecuencias graves para la productividad nacional.
Si se obstaculiza el ingreso de trabajadores extranjeros o se mantiene a una parte significativa de ellos en la informalidad, se perderían oportunidades fiscales, económicas y sociales.
En el escenario actual, incluso la población migrante en situación irregular tiene un impacto casi neutro en el gasto del Estado, y una eventual regularización podría significar ingresos adicionales de hasta 85 millones de dólares (0,026% del PIB).
Segmentación laboral y desafíos de integración
Aunque la contribución económica es clara, el informe también da cuenta de una segmentación laboral persistente.
Los migrantes tienden a concentrarse en sectores como el comercio, la hostelería, la industria manufacturera y los servicios domésticos.
En términos de ocupaciones, más de la mitad se desempeña en trabajos de baja calificación, el doble de lo que ocurre entre los chilenos.
Este fenómeno refleja tanto oportunidades como desafíos. Por un lado, los migrantes llenan vacíos laborales en sectores menos demandados por la población local.
Por otro, enfrentan condiciones más precarias y menor movilidad dentro del mercado laboral. Resolver esta brecha será clave para consolidar los beneficios económicos de la migración en el largo plazo.
En definitiva, los datos son contundentes: la migración no solo no es una carga para el Estado, sino que es uno de los pilares del crecimiento económico reciente.