Recientemente hemos conocido la creación de un nuevo partido, al interior del Frente Amplio, resultado de la fusión entre Izquierda Autónoma y Poder. Forma parte del proceso de reducción de diversidad interna por parte del conglomerado de cara a próximas contiendas electorales. El nombre elegido para este experimento es “Comunes”. Lo que podría parecer una buena noticia para aquellos que desde hace varios años reivindicamos el uso político de “lo común” esto nos produce, sin embargo, inquietud. Hemos visto muchas banderas y pocas ideas acerca de lo común en este parto político. Hemos buscado en el ciberespacio, pero no hemos encontrado contenidos ideológicos que expliquen la elección del nombre.
Eligieron un sustantivo, lo que implica todavía una cierta potencia política de la denominación. Boaventura de Souza Santos nos advertía de la pérdida de los “sustantivos críticos” por parte de las izquierdas, resignadas a adjetivar sustantivos, propios o ajenos. Más los últimos que los primeros. Democracia “radical”, democracia “participativa” democracia “deliberativa, revolución “democrática”, desarrollo “sustentable” son algunos de ellos.
A pesar de que es posible utilizar algunas de estas adjetivaciones en un sentido emancipador, de Souza santos nos señala que “al refugiarse en los adjetivos, la teoría crítica cree en el uso creativo de lo que yo llamaría franquicia conceptual”. Las adjetivaciones corren el peligro de jugar en el territorio conceptual del oponente dado que enmarcan los “debates y propuestas en un horizonte de posibilidades que inicialmente no es el suyo”.
La elección de un sustantivo, es una buena cosa, pero uno como “común” es necesario sostenerlo teórica y prácticamente; hay que ser digno portador de este nombre, poseedor de una rica tradición de reflexiones y prácticas.
Enunciemos algunos de sus contenidos: