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Andrew Robb, ministro de comercio australiano, aseguró que los negociadores están realizando “avances significativos” tanto en acceso a mercados como en regulación del comercio e inversiones y van a consultar con sus capitales y entre sí para resolver los asuntos pendientes.
Los defensores del acuerdo aseguran que liberalizará el comercio en la región, reducirá la regulación y aumentará las oportunidades laborales. Pero los opositores arguyen que beneficiará sobre todo a las multinacionales y menos al público en general y contribuirá al aumento de los precios de los medicamentos, habrá menos libertad en internet y dañará el medio ambiente.

En este sentido, Rebolledo señaló que existen diversas áreas que para nuestro país deben tratarse con especial atención en consideración al impacto en el marco regulatorio interno y la economía nacional, especialmente en el ámbito del capítulo de Propiedad Intelectual, estableciendo como principio el interés de mantener el estándar que ya tenemos vigente en nuestros TLCs existentes.