martes 29 de septiembre de 2026
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"Las cicatrices del silencio": Una Voz Savia aborda la salud mental de las personas que viven con VIH

El quinto capítulo de la segunda temporada de "Una Voz Savia" pone el foco en una dimensión históricamente relegada de la respuesta al VIH: la salud mental. Junto a la psicóloga e investigadora Alemka Tomicic y el trabajador social y consejero Andrés Rojas, el programa aborda las huellas del estigma, el diagnóstico y las desigualdades que atraviesan especialmente a quienes llevan décadas viviendo con VIH.

29 de septiembre de 2026 - 10:22

Hay heridas que no aparecen en una radiografía ni en un examen de sangre, pero pueden permanecer durante décadas. Con esa idea comienza el quinto capítulo de la segunda temporada de "Una Voz Savia", el programa de Fundación Savia junto a El Desconcierto, dedicado a explorar la relación entre VIH, salud mental y memoria.

Bajo el título “Las cicatrices del silencio”, el capítulo reúne a Alemka Tomicic, PhD en Psicología, codirectora del Centro de Estudios en Psicología Clínica y Psicoterapia de la Universidad Diego Portales, y Andrés Rojas, trabajador social, consejero y acompañante de personas que viven con VIH. La conversación aborda las consecuencias emocionales que pueden persistir después del diagnóstico y cómo el estigma social, las barreras de acceso y la falta de acompañamiento pueden profundizar ese malestar.

La conversación parte desde una perspectiva histórica. La editorial de Facundo Ríos, coordinador de Gestión de Fundación Savia, recuerda que durante décadas la diversidad sexual fue perseguida y patologizada, mientras que la aparición del VIH volvió a situar determinados cuerpos bajo el signo del miedo, la culpa y el rechazo.

“Durante años hablamos de epidemias, hablamos de medicamentos, hablamos de estadísticas, pero hablamos muy poco de la salud mental, de quienes sobrevivieron a todo eso”, plantea Ríos durante la introducción.

Para el coordinador de Savia, esa dimensión también está atravesada por la memoria: insultos, pérdidas, silencios, rupturas familiares y experiencias de discriminación que pueden acompañar a las personas durante años. Pero también por la capacidad de las comunidades para construir redes de apoyo y cuidado.

“La pregunta es cómo construimos una sociedad que deje de producir sufrimiento". — Facundo Ríos. “La pregunta es cómo construimos una sociedad que deje de producir sufrimiento". — Facundo Ríos.

La conversación con Alemka Tomicic permite profundizar en esa dimensión desde la investigación en psicología. La académica explica que su trabajo busca producir evidencia para desarrollar intervenciones psicoterapéuticas que incorporen las particularidades de las experiencias de quienes viven con VIH, un ámbito que, según señala, ha sido poco investigado y financiado en Chile durante los últimos años.

Uno de los puntos centrales de su intervención es comprender que el impacto emocional no comienza necesariamente en el momento del diagnóstico. Las trayectorias hacia el diagnóstico pueden estar marcadas por demoras, falta de conocimiento y experiencias de alta vulnerabilidad socioemocional. A ello se suma el impacto del propio diagnóstico, el temor a la muerte y los cambios que este puede producir en la vida afectiva, sexual y familiar.

En ese recorrido, Tomicic destaca además la importancia de evitar que las dificultades asociadas a vivir con VIH sean entendidas exclusivamente como problemas individuales.

“Es tan importante el tema del acompañamiento y la experiencia vivida, de colectivizar algo y resistir a que ese algo se individualice". — Alemka Tomicic. “Es tan importante el tema del acompañamiento y la experiencia vivida, de colectivizar algo y resistir a que ese algo se individualice". — Alemka Tomicic.

Desde el territorio, Andrés Rojas aporta otra dimensión a la conversación. Trabajador social y persona que vive con VIH, plantea que el acompañamiento debe considerar las distintas etapas de la vida y las desigualdades sociales que condicionan las posibilidades de acceder a información, tratamiento y apoyo.

Rojas cuestiona que la respuesta institucional pueda reducirse al momento del diagnóstico o a la dimensión biomédica del VIH. Para quienes llevan 15, 20 o más años viviendo con el virus, las necesidades también cambian y requieren acompañamiento a lo largo del tiempo.

En ese contexto, la experiencia comunitaria aparece como un espacio de acompañamiento que puede complementar aquello que el sistema no siempre logra entregar.

“Es fundamental poder crear lazos, las redes, ir mostrando que se puede" — Andrés Rojas. “Es fundamental poder crear lazos, las redes, ir mostrando que se puede" — Andrés Rojas.

Salud mental como parte de la respuesta al VIH

El capítulo también incorpora una sección de datos junto a María Helena Ahumada, psicóloga con más de 20 años de experiencia en atención a víctimas de violaciones de derechos humanos e integrante del Observatorio de Políticas de VIH y Derechos Humanos de Fundación Savia.

Ahumada presenta evidencia reunida por la Fundación durante los últimos años y plantea una relación directa entre salud mental, prevención y continuidad de los tratamientos. Entre los antecedentes que comparte se encuentra un estudio sobre adherencia a tratamientos antirretrovirales, donde se identifican factores como depresión, estrés, cansancio y soledad detrás de la interrupción o disrupción de los tratamientos.

El segmento también aborda investigaciones realizadas por Fundación Savia con personas mayores de 50 años que viven con VIH. Según explica Ahumada, estos estudios muestran la presencia de cuadros de ansiedad y depresión que requieren atención para mejorar las condiciones de vida de estas personas.

“La salud mental es un componente básico de la prevención del VIH y es un componente básico también para el tratamiento de las personas que viven con VIH". — María Helena Ahumada. “La salud mental es un componente básico de la prevención del VIH y es un componente básico también para el tratamiento de las personas que viven con VIH". — María Helena Ahumada.

La discusión deja así una pregunta que atraviesa todo el capítulo: ¿qué ocurre con las personas que han envejecido viviendo con VIH y cuyas experiencias están marcadas por décadas de estigma, miedo y silencios?

La respuesta, plantean los participantes, no puede limitarse a la atención psicológica individual. También requiere políticas públicas capaces de reconocer las distintas trayectorias de vida, formación de profesionales de la salud con conocimientos sobre VIH y diversidad, acceso oportuno a tratamiento y espacios comunitarios donde las personas puedan hablar, compartir experiencias y construir redes.

Porque si el VIH ha sido históricamente abordado desde sus dimensiones epidemiológicas y biomédicas, “Las cicatrices del silencio” propone mirar aquello que permanece en los cuerpos y las vidas mucho después del diagnóstico.

Y recordar que hablar de salud mental también es hablar de derechos, comunidad y condiciones sociales.

Una Voz Savia es un programa de Fundación Savia junto a El Desconcierto que aborda, desde distintas voces y perspectivas, aquellos temas que el Estado y la sociedad tienden a evadir. El quinto capítulo de su segunda temporada, “Las cicatrices del silencio”, ya está disponible para ver y escuchar.

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