miércoles 29 de julio de 2026

Un nuevo aniversario de la DC

En un nuevo aniversario de la fundación de la DC, conviene hacer un alto en el camino y ensayar algunas reflexiones.

29 de julio de 2026 - 13:45

Hace un tiempo atrás, cuando la DC vivía una nueva crisis que terminó con la escisión de los denominados Demócratas y Amarillos, connotados dirigentes del partido sostuvieron la tesis de que la naturaleza del problema que estábamos atravesando era un deterioro o carencia de fraternidad.

No estuve de acuerdo con ese diagnóstico.

El tiempo me dio la razón; ahora esos grupos –o parte de ellos– forman parte del gobierno de ultraderecha que nos gobierna. Era entonces un problema doctrinario, ideológico y político.

Pero, en un nuevo aniversario, ¿qué reflexiones podemos hacer?

Es evidente que estamos en un nuevo mundo. No es aquel de 1957, y menos el de 1938, de la antecesora de la DC, la Falange Nacional. Nacimos para superar el capitalismo y los socialismos reales, fundados en la Doctrina Social de la Iglesia; digamos que somos tributarios del cristianismo.

Pero ese mundo bipolar se fue. Cayeron los socialismos reales y un nuevo mundo, con otras potencias y otros modelos, han surgido junto a una nueva revolución, que esta vez es tecnológica, y que achicó el mundo en tiempos reales. También con la revolución del transporte y de las comunicaciones; ahora viene la robótica y la inteligencia artificial. Los problemas traspasan los estados nacionales, y abarcan el planeta. No sólo por los problemas de seguridad, sino también por la forma de afrontarlos.

Últimamente, además, ha surgido la ultraderecha, con sus vertientes iliberales, del libertarismo y del anarcocapitalismo.

¿Y qué hay de la DC? Soy testigo que en distintas zonas del país, la celebración de su aniversario normalmente es con ceremonias religiosas; reflexiones sobre la doctrina de la Iglesia, y sobre temas vinculados con la ética.

Pero hoy, ¿cuál o cuáles son los problemas de la Democracia Cristiana? En materia doctrinal, no hay cuestión controversial en su interior, entendiendo por doctrina un cuerpo ordenado de principios y valores; aunque con el advenimiento en el mundo de diferentes gobiernos iliberales, mayoritariamente como libertarios y cercanos al anarcocapitalismo, es una obligación tener un juicio doctrinario para comprender cabalmente los objetivos estratégicos del actual Gobierno y de la política mundial, para no caer en confusiones y errores. Cuestión que a mi juicio deben tenerla muy presente, sobre todo, los parlamentarios.

Los libertarios y los anarcocapitalistas no son la derecha tradicional que hemos conocido en Chile, con su política de los acuerdos como fue en los 90, o el típico gobierno de ChileVamos.

Los libertarios sostienen que la libertad individual es el valor central de toda sociedad, junto con la propiedad privada, la libertad económica con mercados libres, y la mínima intervención del Estado. Y los anarcocapitalistas creen que incluso ese Estado debe ser reducido y debe desaparecer, y ser reemplazado por acuerdos voluntarios y mercados privados.

¿Ha reflexionado la DC sobre estos nuevos fenómenos sociales, desde el punto de vista de su doctrina?

Los problemas de la DC en la actualidad no están en el ámbito de la doctrina –sin perjuicio de lo ya apuntado–. Su problema, y su déficit, apuntan en la ideología y en la política.

Después de cruzar exitosamente –tomando en cuenta las circunstancias y, negociación electoral mediante– la DC obtuvo ocho diputados y mantuvo sus senadores, lo que le proporciona una nueva oportunidad para despegar. Pero en la medida que logre recuperar su relato, su identidad y su cuento frente al país, y para ello debe enfrentar sus carencias en el orden ideológico y político.

Una ideología debe contener:

  1. Una interpretación de la realidad
  2. Un diagnóstico de los problemas
  3. Una propuesta de solución
  4. Una visión de futuro.

El Congreso Ideológico de la DC está pendiente desde hace años.

La política, por su parte, supone una organización; una militancia formada y con disciplina; un plan estratégico y táctico de búsqueda del poder; y la capacidad de buscar acuerdos y negociar, de distribuir recursos, y de resolver conflictos con base en la realidad social.

Ambas cuestiones, la ideología y la política, son centrales de abordar si es que queremos tener un partido moderno, y que tenga un proyecto que ofrecer al país, acorde con la nueva realidad del mundo del siglo XXI.

Si se quiere despegar, es hora que la DC entre en el campo de la Ideología y el de la Política. Con mayúsculas.

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