viernes 17 de julio de 2026

Temporal histórico: ¿ausencia del código azul?

La solidaridad ciudadana, aunque indispensable, no reemplaza la responsabilidad del Estado de anticiparse a los riesgos y proteger a quienes enfrentan las condiciones más adversas.

17 de julio de 2026 - 07:00

Mientras Chile se prepara para enfrentar uno de los sistemas frontales más intensos de los últimos años, la atención pública se ha concentrado en los riesgos de aluviones, deslizamientos, anegamientos y cortes de suministro. Sin embargo, existe un grupo que parece permanecer fuera de las principales preocupaciones: las personas en situación de calle.

Según datos del Censo 2024, más de 21.750 personas viven en situación de calle en el país. La mayor concentración se encuentra en la Región Metropolitana con 38,9% del total de esta población, seguida por Valparaíso y Biobío, precisamente algunas de las zonas que podrían verse más afectadas por este evento meteorológico. A ello se suma que entre esta población existen grupos especialmente vulnerables: niños y personas mayores de 65 años, quienes enfrentan riesgos aún mayores frente a las bajas temperaturas, la lluvia y el viento.

Diversos expertos han advertido que este sistema frontal no solo destacará por la cantidad de precipitaciones, sino también por su carácter frío. En algunas zonas, la lluvia dará paso a nevadas y aguanieve, incrementando las condiciones de riesgo para quienes no cuentan con un techo o la posibilidad de redes de apoyo para resguardarse.

Frente a este escenario surge una pregunta inevitable: si estamos ante un fenómeno climático catalogado por algunos especialistas como uno de los más significativos de los últimos cien años, ¿por qué aún no se ha mencionado la activación preventiva del Código Azul en las comunas que podrían verse afectadas?

El Código Azul permite reforzar la red de protección para personas en situación de calle mediante albergues, operativos móviles y acceso a abrigo y alimentación (Gobierno de Chile,2026). Según el Plan Protege Invierno 2026, su activación considera criterios técnicos relacionados con temperaturas extremas y precipitaciones.

No obstante, la magnitud excepcional del evento anunciado invita a preguntarse si dichos criterios deberían aplicarse con mayor flexibilidad en regiones donde no se había contemplado este Plan y si debemos mejorar la anticipación cuando existe una amenaza evidente para la vida y la salud de miles de personas. La prevención no debiera comenzar cuando las personas ya están expuestas al frío extremo o a la lluvia persistente.

El Estado debe ser completamente preventivo y dar claridad para activar Planes y que la población conozca los mecanismos de protección que puede significar salvarle la vida a alguien que vive en la intemperie. Porque la solidaridad ciudadana, aunque indispensable, no reemplaza la responsabilidad del Estado de anticiparse a los riesgos y proteger a quienes enfrentan las condiciones más adversas.

Si, es realmente importante saber cómo enfrentar una emergencia climática, pero también a quiénes se decide proteger primero cuando esta se aproxima. No sólo debemos mirar la lluvia que cae, sino también, a quienes duermen en ella.

Si durante estos días observa a una persona en situación de calle que requiera ayuda, puede comunicarse con el Fono Calle 800 104 777, opción 0.

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