El problema del feminismo de escritorio
En busca de construir un movimiento que no se quede en el discurso, sino que sepa formular una acción transformadora, que repercuta de forma positiva en el territorio y en la forma de hacer política, tenemos el deber de salir a las calles y hablar con las mujeres, pero no con ánimo de convencimiento, sino de entendimiento.
Por
Rocío González Bustos