Atrévete a mentir, atrévete a destruir
Es cierto que los crímenes de la dictadura están reconocidos oficialmente en los informes de verdad, y que no hay que cesar en su divulgación, pero ¿en serio alguien cree que Kast y sus seguidores les atribuyen alguna validez a esos informes? Y cuando en redes sociales en estos últimos días muchas personas han recordado sus experiencias de detención y tortura, o la sus padres, madres y familiares, recogidas en los informes, ¿piensan que en algo erosionan las mentiras de Kast? Todas sabemos lo que ese grupo dice cuando escuchan esos testimonios: “por algo habrá sido” o “no eran blancas palomas”. Esa antiética y relativizante justificación es la que se dejó crecer y reproducirse impunemente durante estos 30 años.