El miércoles 26 de mayo los diputados de Renovación Nacional Cristóbal Urruticoechea y Harry Jürgensen presentaron un proyecto de modificación del artículo 19 Nº 11, inciso tercero de la Constitución Política de la República de Chile, consistente en añadir la frase: “Asimismo, se prohíbe en la educación parvularia, básica y media el uso de alteraciones gramaticales y fonéticas que desnaturalicen el lenguaje dentro de la enseñanza oficial reconocida por el Estado” (acá el documento completo: https://www.camara.cl/verDoc.aspx?prmID=14600&prmTIPO=INICIATIVA). Con ello, pretenden prohibir por ley el uso de lenguaje inclusivo de género en la educación chilena. Más allá del desacuerdo político de fondo que tengo con este proyecto (me parece que representa un estertor patético del conservadurismo reaccionario) y de su futilidad (pretende intervenir en un texto constitucional que ya apesta a gladiolos), me parece grave y a la vez irrisorio que diputados de la República presenten un proyecto tan supinamente ignorante de los avances de las ciencias del lenguaje. ¿Acaso no tienen presupuesto para hacerse asesorar? ¿Dónde quedó el deseo de “políticas basadas en evidencia”?
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