La realidad no es lo real
Otro ejemplo de esto es lo ocurrido en el programa de TVN “El país que queremos”, donde la candidata a la Convención Constitucional Antonia Orellana confrontó las “bondadosas”, “sensibles” y “empáticas” palabras de un sorprendido Arturo Zúñiga, que sin tener útero (y desde una evidente mirada “compasiva” y “dramática”) “siente” el supuesto dolor que tienen todas las mujeres al enfrentarse a un aborto. Orellana, además de decirle que no hable por ella, hizo un juicio interesante que también nos confronta justamente a esa parcialidad de la realidad donde un cierto discurso histórico (desarrollado por Jaime Guzmán) criminalizó y moralizó negativamente la idea de abortar y esto termino naturalizándose a tal nivel que un alto porcentaje de personas dan por hecho cosas que no son “reales”, negando incluso la historia del país.
Por
Jaime Coloma