“El Rector”
“El Rector” evidencia como inculta, profana, rústica, iletrada, todo lo que desde su poltrona mercurial dispara domingo a domingo haciéndonos caer en cuenta de que nosotros/as no somos más que párvulos microcéfalos, agentes pigmeos y sin relevancia, al lado de él. “El Rector” termina su sermón citando a Tácito, político e historiador romano del siglo I a. de C. Le recomendaría que en vez de citarlo recupere, en algunos momentos de su irrefrenable pulsión a pastorear, la etimología de esta palabra antes de ingnorantear al pueblo. Tácito: del latín tacitus, participio del verbo tacere (callar).