¿Avances truncos en descentralización o recentralización en ciernes?
La pregunta de fondo no es técnica, sino política: ¿Como país estamos dispuestos a asumir los costos que implica distribuir poder hacia los territorios? ¿Existe una voluntad de avanzar en esa dirección? Si ese sigue siendo el norte, entonces será posible distinguir con mayor claridad los tropiezos propios de un proceso en construcción de aquellos cambios que, más que corregir, podrían estar reorientando el sentido mismo de la descentralización.