De deslenguadas y bandejeros
La viralidad que generan contenidos que no cumplen principios éticos esenciales, es vergonzosamente grosera. Como grosera es su impunidad. Y (el de María Luisa Cordero) no es el único caso que hemos visto en que personajes públicos usan al periodismo para decir lo que se les da la gana frente a periodistas que, a su vez, también utilizan el periodismo como una herramienta para difundir contenidos de odio y declaraciones de absoluto desprecio disfrazadas de franqueza.
Por
Verónica Rabb