Un desolador paisaje contemplaron los habitantes de la playa Hornitos, ubicada en la comuna de Mejillones (Región de Antofagasta) el pasado fin de semana, luego del hallazgo de una ballena jorobado juvenil encontrada muerta y enmallada por un artes para la pesca de albacora.
Expertos del Centro de Investigación y Fomento de Actividades Marinas de Conservación (CIFAMAC) acudieron de inmediato al sector costero para examinar el cadáver, que según reportes de las autoridades, llevaba aproximadamente cinco días fallecido.
Tras la constatación del suceso, la entidad científica ratificó su determinación de indagar a fondo el origen específico del equipo pesquero involucrado y la secuencia de eventos que desembocaron en el entrampamiento.
Redes de pesca: una trampa para las ballenas
Tanto este ejemplar de jorobado como otros cetáceos —y diferentes especies marinas— se ven amenazadas por las redes de pesca. En este caso, por las redes de pared empleadas en las faenas de albacora, que abarcan extensiones de cientos de metros y se despliegan a múltiples millas de la línea de costa.
Su diseño de amplia cobertura horizontal convierte a esta herramienta en una trampa masiva e indiscriminada, propiciando el entrampamiento incidental de grandes especies como cetáceos y otros vertebrados marinos.
Las indagaciones preliminares señalan que estas maniobras pesqueras son llevadas a cabo por cerca de 80 embarcaciones artesanales e intermedias que recalan predominantemente desde la zona sur del país.
Además, existe la sospecha de que navíos de bandera extranjera operen clandestinamente en aguas jurisdiccionales, situación que obstaculiza severamente la fiscalización y la vigilancia marítima frente al balneario de Hornitos.
Ante la problemática, organizaciones conservacionistas, la comunidad científica y los habitantes de la zona han vuelto a alzar la voz para exigir una regulación integral, mayor patrullaje y una transición urgente hacia artes de pesca más selectivas y respetuosas de la vida marina en el norte de Chile.
Los casos de ballenas muertas por redes de pesca en Chile
Este caso se suma a otros registros de ballenas halladas muertas a raíz de la actividad humana. El más controversial ocurrió en febrero de 2024, cuando el buque factoría chileno Antarctic Endeavour capturó por accidente a una ballena jorobada en sus redes de pesca, la que habría sido devuelta al mar después de 40 minutos, al parecer, sin señales de movimiento.
Las autoridades chilenas informaron ante la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), organismo internacional que vela por la protección del ecosistema marino, que el ejemplar fue devuelto con vida.
Sin embargo, informes interno de Sernapesca daban cuenta de que el cetáceo fue devuelto al mar sin "soplos ni movimientos". Este hecho llevó al Comité Científico de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) a acusar a Chile de manipulación.
Otros casos remontan a este mismo mes de julio en la Patagonia, cuando dos ballenas fueron halladas muertas flotando en áreas protegidas. Una de ellas se encontró enmallada al interior de un centro de salmonicultura ubicado en la Reserva Nacional Kawésqar. La otra fue hallada en instalación de un cultivo acuícola en el Parque Nacional Laguna San Rafael.
Un caso similar ocurrió en abril de este año cuando una ballena jorobado hembra juvenil fue encontrada muerta en el sector de Huentemo, comuna de Chonchi (Chiloé, Región de Los Lagos), con redes de pesca y cuerdas comerciales atadas a una de sus aletas.
Asimismo, en 2023 una ballena franca austral —en peligro de extinción— también fue encontrada muerta y atrapada en redes de pesca atribuidas a la pesca artesanal o semi industrial, junto con lesiones que indicarían colisión con embarcaciones.