Un ambicioso plan de almacenamiento energético, que requiere un financiamiento estimado de 900 millones de dólares estadounidenses, ha comenzado su tramitación ambiental para instalarse en la comuna de Caldera, en la Región de Atacama.
Se trata del proyecto "Central de Almacenamiento de Energía Renovable por Bombeo Atacama", la primera hidroeléctrica para la comuna que pretende emplazarse en terrenos rurales para actuar como un gran banco de reserva hidráulica de 450 MW-.
¿En qué consiste el proyecto Bombeo Atacama?
Impulsada por la firma Central Bombeo Atacama SpA, la iniciativa cuenta con una vida útil de 45 años y funcionará mediante un circuito cerrado de dos embalses artificiales interconectados.
En ese sentido, y considerando la crisis hídrica que afecta al norte del país, el agua para este proyecto no se extraerá de fuentes naturales.
El documento sostiene que "considera el uso de agua desalinizada proveniente de empresas de desalación actualmente operativas en la zona, las cuales cuentan con sus respectivas Resoluciones de Calificación Ambiental (RCA) y con infraestructura autorizada para el transporte, a través de los ductos de aducción respectivos".
En cuanto a su funcionamiento, en momentos de baja demanda del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), el recurso hídrico se bombeará al reservorio superior, mientras que en las horas punta el agua bajará para activar turbinas generadoras de electricidad. El insumo provendrá enteramente de empresas desaladoras que ya operan en la zona.
Las faenas de construcción partirían en octubre de 2027, proyectando el inicio de las operaciones comerciales para febrero de 2032. El término definitivo de las actividades y el desmantelamiento total de las instalaciones se estiman para el primer semestre de 2072.
Los impactos ambientales "significativos"
El proyecto fue ingresado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) el pasado 10 de julio mediante un Estudio de Impacto Ambiental (EIA). Es decir, los trabajos generarán alteraciones críticas en materias de arqueología y botánica local.
De un total de 13 ítems de impactos evaluados, el documento detecta dos de carácter "significativo", ambos en su fase de construcción. El primero indica la eventual "pérdida de ejemplares de flora con grado de amenaza o nivel "Alto" de singularidad", mientras que el segundo refiere a la "alteración de hallazgos y/o sitios arqueológicos".
Para abordar este problema, la firma propuso implementar una serie de medidas de mitigación. En cuanto a la flora, buscan rescatar, relocalizar y conservar ex situ plantas cactáceas y geófitas que se encuentren en categoría de conservación amenazadas y/o con alto nivel de singularidad.
En el caso de la alteración de hallazgos y/o sitios arqueológicos, la firma propone como medidas de mitigación la protección, rescate y recolección de estos elementos.
Ambas medidas deberán ser evaluadas por el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) y determinar si son suficientes para contrarrestar los impactos.