Las denominadas "redes fantasmas" de pesca una vez más se vinculan a la muerte de la fauna marina chilena, esta vez con el deceso de una ballena jorobada hembra que fue encontrada en la ciudad de Chonchi, Chiloé, episodio que impulsó al Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca) a ingresar una denuncia ante el Ministerio Público.
Los hechos habrían ocurrido durante el feriado de Semana Santa, cuando el equipo de turno de Sernapesca fue alertado de la presencia de un ejemplar de Megaptera novaeangliae varado en las costas del sector Huentemo.
Se trataba de una ballena juvenil de 10,5 metros y en cuya aleta caudal se mantenían amarrados una "cantidad considerable" de redes de pesca.
Desde el organismo se coordinaron con científicos expertos de la Universidad Austral de Chile y Universidad San Sebastián, liderados por el Dr. Luis Miguel Flores, para realizar la necropsia del animal y recabar los antecedentes necesarios para estudios futuros.
Por su parte, el director regional de Sernapesca en Los Lagos, Cristian Hudson, confirmó que la información recopilada será presentada a la fiscalía "con el fin de investigar a fondo el hecho, el cual presumiblemente se debe a una interacción con actividades humanas".
Redes de pesca: un arma letal
El caso de la Isla Grande de Chiloé no es aislado. En octubre de 2024, el caso de la muerte de dos ballenas jorobadas juveniles en el Parque Nacional San Rafael y en la Reserva Nacional Kawésqar también llegó al Ministerio Público tras las denuncias presentadas por la organización ambiental Greenpeace.
Según las necropsias, ambos ejemplares contarían con lesiones asociadas a redes de pesca y cuerdas, pertenecientes a infraestructuras de operaciones de la salmonicultura. Sin embargo, la organización acusa a las empresas salmoneras de presentar trabas para obstruir la investigación de la fiscalía y así determinar a los responsables.
Este caso se suma al ocurrido en 2025, en cercanías de las Islas Orcadas del Sur —al noreste del extremo de la Península Antártica— en el que una ballena jorobada murió tras ser capturada accidentalmente por redes de pesca pertenecientes a un buque de la empresa Pesca Chile.