Sara Garrido, presidenta de la Corporación Nacional de Mujeres de la Pesca Artesanal, ha alzado la voz frente a la crítica contingencia que enfrentan las trabajadoras del mar tras las violentas marejadas registradas en las costa a raíz del sistema frontal que afecta a 10 regiones del país.
Frente al desamparo institucional que golpea al sector pesquero informal e independiente tras desastres de esta magnitud, la dirigenta gremial cuestionó fuertemente la falta de preparación de las entidades públicas para responder con celeridad:
"Lamentamos no contar con un organismo que esté preparado para apoyar de forma directa a quienes viven y trabajan en el mar. Cuando exigimos fortalecer la institucionalidad que debiera velar por el sector artesanal, nos referimos precisamente a situaciones como estas, donde urge un organismo que ofrezca soluciones a las emergencias, reales y concretas", expresó.
Pesca artesanal se articula
Las organizaciones territoriales han comenzado a movilizarse de manera independiente para evaluar la magnitud real del desastre y coordinar acciones prioritarias de apoyo:
"Como Corporación estamos levantando un catastro caleta por caleta para conocer el estado de nuestras socias y ayudar a gestionar sus necesidades en el corto y mediano plazo", revela.
Asimismo, la dirigenta enfatizó que el desastre golpea severamente la economía familiar, afectando no solo la extracción directa sino todo el encadenamiento productivo costero encabezado de forma histórica por mujeres sustentadoras de sus hogares.
"Estamos hablando de mujeres que realizan actividades conexas, de pre y post captura, como encarnadoras, tejedoras, desconchadoras, carapacheras, fileteadoras, ahumadoras, charqueadoras, entre otras, que dependen directamente de la pesca artesanal", señala.
El sistema frontal afecta a la pesca artesanal
El monitoreo territorial llevado a cabo durante las últimas jornadas expone un escenario desolador en múltiples asentamientos pesqueros a lo largo del país.
"Durante estos últimos cuatro días hemos estado monitoreando lo que está pasando en las distintas caletas del país, y también hemos sostenido reuniones ampliadas con las coordinadoras de los distintos territorios afectados", expresa.
La gravedad del evento climático ha sobrepasado cualquier pronóstico previo, comprometiendo no solo las herramientas cotidianas de faena, sino también el sustento de los próximos meses y el resguardo de la vivienda propia:
"La situación es dramática. Tenemos centenares de mujeres y sus familias que han quedado a la deriva ante un fenómeno climático que no hubo tiempo de prever. Los daños y pérdidas de infraestructuras y herramientas son enormes, pero sobre todo, es de máxima preocupación la gran cantidad de jefas de hogar que no podrán trabajar los próximos meses hasta levantar nuevamente las caletas", sostiene.
Ante este desolador panorama, la Corporación dirigió una enfática demanda a las autoridades de las áreas damnificadas para desplegar ayuda inmediata ante la pérdida de fuentes laborales e infraestructura básica:
"Hacemos un llamado a las autoridades de las regiones afectadas por esta emergencia, a que no olviden a las y los pescadores artesanales. El mar se ha llevado sus fuentes laborales, y hasta sus viviendas, en algunos casos", concluye.