El próximo 20 de mayo vecinos de Quilicura enfrentan una audiencia clave para defender el humedal urbano que lleva el mismo nombre de la comuna y que es uno de los más grandes del país, con más de 480 hectáreas. Empresas e inmobiliarias buscan revertir por segunda vez la declaratoria que protege este ecosistema.
El esfuerzo de las y los vecinos junto a la Municipalidad de Quilicura para que se reconociera este ecosistema bajo la ley de humedales urbanos comenzó en 2020 con la recopilación de información científica sobre la biología del humedal y su rol ecológico clave para esta zona altamente intervenida de la ciudad.
En 2021 se logró la declaratoria, pero esta fue revertida por empresas reclamantes que tienen propiedades dentro del polígono. Luego de revisados los antecedentes y de un largo procedimiento se volvió a declarar el humedal urbano en 2025, cuando comenzó un segundo esfuerzo legal por anularlo, que ahora se acerca a un punto decisivo.
Inmobiliarias y el humedal de Quilicura
Entre las reclamantes está la inmobiliaria Los Silos que busca subdividir la propiedad de la que es dueña sobre el humedal y construir viviendas. También reclaman Inversiones Butamalal, propietaria de 22 parcelas en 169 hectáreas del humedal, y la familia Iracheta también propietaria de un predio, del cual 88 hectáreas quedaron bajo protección.
Otra reclamante es la empresa Lesaffre, que opera una fábrica de levaduras en la comuna y descarga sus aguas industriales tratadas en el canal Estero Las Cruces, que tiene conexión con el humedal urbano.
Proyecto sanitario en el humedal
Estos no son los únicos intereses que pesan sobre el humedal de Quilicura y su equilibrio hídrico: este mismo año, los vecinos lograron que se anulara parcialmente y se suspendiera un proyecto de plantas de tratamiento sanitario aprobado en 2022, que descargaría al estero Las Cruces.
El tribunal determinó que no se evaluó el impacto que tendría el proyecto en el humedal, y ordenó analizar exhaustivamente la conexión entre las napas subterráneas y el ecosistema, así como los efectos que tendrá la descarga de agua tratada en el estero y los cuerpos de agua que este alimenta.
La empresa titular del proyecto es la sanitaria Aguas de San Isidro, que cuenta con un negativo prontuario ambiental enfrentando denuncias de problemas sanitarios como muerte masiva de peces, contaminación del agua y hasta lluvia de caca, con reclamos y sanciones en cinco regiones del país.
Juntas de vecinos, comités de viviendas y vecinos particulares junto a la Municipalidad presentaron las reclamaciones contra la aprobación del proyecto sanitario y lograron que la empresa se vea obligada a evaluar los impactos en el humedal y tomar medidas para compensarlo o mitigarlo.
Pero la lucha de los vecinos de la comuna no termina con los proyectos directamente sobre el humedal, sino que también han levantado la voz por la concentración de data centers que se han instalado en la comuna y que también amenazan las reservas de agua subterránea.
Humedal de Quilicura
La comuna de Quilicura en la prehistoria era parte de una gran laguna, de la que hoy solo quedan los humedales como remanentes de ese pasado, y a su vez estos ecosistemas se han ido rellenando por la presión inmobiliaria, dejando menos espacio para el agua que históricamente se ha acumulado en esta parte baja de la ciudad.
Durante los últimos inviernos, en que la mega sequía dio paso a años con más lluvias, Quilicura ha sido una de las comunas más afectadas por inundaciones y anegamientos. El humedal de Quilicura cumple un rol ecosistémico fundamental para la comuna en este aspecto, al capturar agua de la lluvia, filtrarla y rellenar con ella los acuíferos subterráneos para momentos de sequía, evitando tanto la falta de agua como su exceso.
El humedal de Quilicura tiene especies vegetales características de ambientes salinos como grama salada, hierba del salitre, cola de zorro y también totoras que son utilizadas para artesanía local. Es hogar de especies como el pequén, el sapito de cuatro ojos, el coipo y el ave siete colores.
Provee de agua para riego en zonas de preservación y cultivo y regula la temperatura local mitigando olas de calor extremo y sirviendo como refugio climático, además de área verde de esparcimiento para una comuna altamente industrializada.