jueves 27 de agosto de 2026
El Buen Aire

Energía renovable barata: la "llave" que Chile todavía no usa para dejar atrás su modelo extractivista

En el cuarto capítulo de El Buen Aire, el economista Rodrigo Astorga, de la Fundación Heinrich Böll, sostuvo que Chile tiene condiciones privilegiadas para transformar su economía con energía renovable barata, pero mantiene una estrategia con rendimientos decrecientes.

27 de agosto de 2026 - 10:00

El modelo de desarrollo chileno, construido sobre la exportación de recursos naturales, muestra señales de agotamiento y enfrenta la crisis climática. Ese fue el diagnóstico del economista Rodrigo Astorga Hering, coordinador del programa de Transición Socioecológica de la Fundación Heinrich Böll, en el cuarto capítulo de El Buen Aire.

Según el especialista, la estrategia que Chile consolidó tras la apertura comercial de los años 80 —y que se profundizó en los 90 con la mejora de la logística y la infraestructura— generó una dependencia estructural.

"En el espacio de la exportación hay que ser adictos, literalmente, adictos a las exportaciones de recursos naturales para poder importar todas estas cosas que no fabricamos", afirmó, y recordó que la manufactura representa cerca del 10%de la economía nacional.

A esa dependencia se suma un problema físico. Astorga explicó que el país enfrenta un sobregiro ecológico: cada año, Chile "agota antes los recursos que tiene la capacidad de regenerar".

Como ejemplo, señaló que el país exporta hoy más cobre en valor, pero no en volumen, debido a la caída en la ley de los minerales, un fenómeno que también se observa en los suelos agrícolas y las plantaciones forestales.

¿Por qué la energía renovable puede cambiar el modelo chileno?

En paralelo, el capítulo abordó los límites planetarios, condiciones finitas del planeta para sostener la vida. De acuerdo con los datos presentados en el episodio, la extracción global de materiales se ha triplicado desde 1970, impulsada por las economías extractivistas.

Frente a ese escenario, Astorga identificó una ventaja comparativa nueva. Hacia 2015, cerca del 50% de la matriz de generación chilena era fósil; hoy esa cifra cayó al 30%, mientras el 70% proviene de fuentes renovables, gracias al crecimiento de la energía solar y eólica.

"Aprendimos a generar energía renovable barata y lo podemos hacer a gran escala", sostuvo. Para graficarlo, comparó la radiación solar de Santiago con la de Andalucía, el mejor punto de Europa, y agregó que el norte del país está "fuera de escala".

En esa línea, el economista fue enfático: "La energía barata disponible es una llave para el desarrollo". Si esa electricidad llega a empresas y hogares, argumentó, los negocios electrointensivos —fundiciones, cerámica, vidrio o electromovilidad — ganarían rentabilidad y atraerían inversiones hoy concentradas en los recursos naturales.

¿Qué falta para concretar la "revolución eléctrica"?

Sin embargo, Astorga advirtió que el potencial no se ha materializado por contratos antiguos, un sistema centralizado y la falta de incentivos para que el menor costo de generación se traslade a las cuentas de la luz. "Es un game changer, y eso es algo que no se está colocando en la prioridad de la agenda política actual", cuestionó.

Por ello, contrastó dos caminos: profundizar el modelo primario exportador —opción que, según describió, impulsa el actual Gobierno mediante mayor flexibilización de empleo y permisos— o transformar la matriz productiva con política industrial y sectores electrointensivos. Su conclusión apunta a lo segundo: "Tenemos que tener una nueva estrategia y están todas las condiciones dadas para poder hacerlo".

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