Durante la mañana de este miércoles, Nepal y la región de Tibet (China) fueron impactadas por una avalancha de hielo a raíz de un desprendimiento de un glaciar que provocó graves inundaciones en la frontera de ambos países, cobrando la vida de 150 personas y otras cientos aún permanecen desaparecidas.
De acuerdo con los primeros antecedentes, la catástrofe fue provocada por un deslizamiento de tierra que taponeó el cauce del río Bhote Koshi. A ello, se suma la hipótesis de que el desprendimiento haya sido causado por un terremoto 4,4 previo al suceso.
GLOF: el hipótesis que explicaría la tragedia en Nepal
Una de las características de Nepal es que es un país montañoso que cuenta con 3.252 a 3.808 glaciares, según diversos registros.
Asimismo, el Himalaya —la cordillera más alta del mundo— atraviesa todo su territorio de oeste a este, ocupando principalmente el centro y norte de Nepal, cubriendo la mayor parte del país.
Una de las hipótesis que investigadores y autoridades estudian para dar respuesta a la avalancha que arrasó con casas, carreteras y personas es un desbordamiento de un lago glaciar.
De acuerdo con información de la ONG Glaciares Chilenos, este fenómeno tiene un nombre: GLOF (Glacial Lake Outburst Flood) —o en español "vaciamiento repentino de un lago glacial".
Se trata de un fenómeno natural asociado a la desaparición de los lagos en glaciares. Algunos de sus factores detonantes son el desprendimiento de un pedazo de hielo, erupciones volcánicas, terremotos, colapso de morrenas por sobreexceso de agua en los lagos y derrumbes de rocas.
Este fenómeno se da cuando los lagos glaciares acumulan tanta agua que terminan por romper la tierra o el hielo que los represa por alguno de los factores ya mencionados.
En consecuencia, el agua, el hielo y los escombros se desbordan colina abajo provocando una avalancha e inundaciones.
Por el momento, las autoridades investigan a través de imágenes satelitales las altas colinas de Nepal para verificar la existencia de grandes lagos que se hayan desbordado.
Alerta en la Patagonia chilena
A nivel global, Chile destaca por poseer una de las mayores probabilidades de sufrir inundaciones por desbordes de lagos glaciares.
Un caso paradigmático de la devastadora energía de estos vaciamientos se registró en el valle del río Leones, región de Aysén. En marzo de 2003, el colapso de una morrena marginal desató la bajada violenta de las aguas de la laguna proglacial Calafate o Mapuche, arrastrando masivas rocas valle abajo sin registrar víctimas mortales.
Este episodio, originado tras el retroceso glaciar iniciado a fines del siglo XIX, dejó marcadas huellas sedimentarias que evidencian el violento derrumbe y el gigantesco despliegue de fuerza natural que caracteriza a estos desbordes.
El impacto sobre el territorio se ha intensificado en años recientes, teniendo como epicentro al valle Exploradores, también situado en Aysén.
Esta zona experimentó en diciembre de 2015 el desborde de una laguna glaciar en el sector de El Chileno que transformó dramáticamente el paisaje local.
A este hecho se sumó el vaciamiento de la laguna Triángulo en abril de 2018 por la ruptura de su morrena, seguido en octubre del mismo año por el vaciamiento de una cuenca de alta montaña en el kilómetro 27.
Este último suceso provocó un derrumbe de tal magnitud que bloqueó el camino vehicular y la ruta del río Norte, formando un nuevo espejo de agua bautizado por los vecinos como "Espontánea".
Aunque la densidad poblacional en la cordillera austral se mantiene históricamente baja, la progresiva intervención humana e infraestructura en estos valles aumenta la exposición a desastres naturales.