La final del Mundial 2026 es uno de los eventos deportivos más importantes del planeta, y este año está amenazada por el calentamiento global. Así lo alerta un nuevo análisis científico basado en la temperatura del bulbo húmedo. Este índice mide efectos combinados del calor y la humedad en la capacidad del cuerpo humano para regular su temperatura mediante el sudor.
Cuando el índice está por sobre los 26 grados, la organización mundial de futbolistas profesionales, FIFPRO, recomienda pausas para hidratación en los partidos y medidas de enfriamiento. Cuando el umbral ya supera los 28 grados, la recomendación es postergar el partido ya que las condiciones no son seguras para jugar sin exponerse a un riesgo letal.
Según el análisis, unos 26 partidos del Mundial 2026, incluyendo la final, tienen probabilidades de jugarse bajo umbrales de temperatura de bulbo húmedo por sobre los 26 grados, mientras que de estos, al menos cinco podrían incluso superar el umbral de los 28 grados, debiendo correrse de fecha.
El estudio fue realizado por el World Weather Attribution junto a FIFPRO, analizando los horarios de los 104 partidos y concluyendo que al menos un cuarto de los encuentros se podrían jugar bajo niveles de estrés térmico superiores a los límites de seguridad recomendados para el deporte profesional.
Mundial y calor
Según el análisis, no solo los futbolistas están en riesgo de sufrir problemas de salud graves como golpes de calor, sino también los hinchas que también se congregan en las gradas, en zonas exteriores a los recintos y en festivales. En Dallas y Houston, por ejemplo, los fanáticos del fútbol enfrentarían una alta probabilidad de estar a temperaturas de bulbo húmedo por sobre los 28 grados.
Las sedes más inseguras ante el calor extremo son las de Miami y Kansas City, ya que son estadios al aire libre que no tienen sistema de refrigeración. En la sede donde se jugará la final en Nueva York, duplicó el riesgo de calor extremo con respecto a 1994. Ese año se celebró por primera vez un mundial de fútbol en Estados Unidos y quedó recordado como "el mundial del calor extremo", donde algunos partidos se jugaron con temperaturas por sobre los 40°, afectando el rendimiento de los jugadores.
Cuando el aire ya está muy cargado de humedad y no puede absorber mucha más, la evaporación del sudor se ralentiza e impide refrescarnos. Al pasar más de seis horas a una temperatura de bulbo húmedo de 35º, el cuerpo deja de emitir calor al ambiente. Esto puede hacer que los órganos dejen de funcionar y que la persona muera en un par de horas a menos que cambie de ambiente.
Calor extremo en eventos masivos
“El hecho de que la propia final del Mundial corra un riesgo nada desdeñable de disputarse bajo un calor tan intenso que podría provocar su cancelación debería servir de llamada de atención para la FIFA y los aficionados, y poner de relieve la urgente necesidad de comprender que no hay ningún aspecto de la sociedad que no se vea afectado por el cambio climático”. Friederick Otto, investigadora en Imperial College London.
Este riesgo no solo corre para partidos de futbol sino también para otros grandes eventos. En un concierto de Taylor Swift en Río de Janeiro a fines de 2024, una fan de 23 años murió por un shock de calor que le provocó un paro cardio respiratorio. Ese día había casi 60 grados de sensación térmica en la ciudad. La cantante suspendió la siguiente fecha por el clima extremo.