viernes 19 de junio de 2026
Infancia y naturaleza

Turismo en vacaciones de invierno: experta UNAB afirma que "la educación ambiental no requiere gran inversión"

La académica Gabriela Riveros (UNAB), plantea que la temporada es una oportunidad para que las familias adopten prácticas de turismo sustentable con niños y niñas.

19 de junio de 2026 - 13:00

Las vacaciones de invierno para los escolares no son solamente un período de descanso: también pueden convertirse en una instancia para que niños y niñas aprendan a cuidar el planeta. Así lo plantea Gabriela Riveros, académica de la Escuela de Turismo y Hotelería de la Universidad Andrés Bello (UNAB).

Gabriela Riveros, académica de la Escuela de Turismo y Hotelería de la Universidad Andrés Bello (UNAB).

Gabriela Riveros, académica de la Escuela de Turismo y Hotelería de la Universidad Andrés Bello (UNAB).

Actualmente, Riveros reside en Aveiro, Portugal, y observa de cerca cómo el turismo sustentable se integra desde la primera infancia en las comunidades europeas.

Para la académica, la educación ambiental no requiere grandes desplazamientos ni inversiones. "No necesitamos mandarnos una semana de vacaciones, sino que tal vez una jornada, una tarde, ir a un parque", señala.

Subir el cerro Manquehue, caminar a la plaza o visitar un sendero cercano son, a su juicio, instancias suficientes para instalar hábitos concretos: recoger basura, no alimentar animales, reducir el uso del auto.

La educación ambiental no requiere grandes desplazamientos ni inversiones La educación ambiental no requiere grandes desplazamientos ni inversiones

La experiencia es fundamental

La clave, sostiene, está en construir un relato coherente que unifique la experiencia de terreno con las prácticas del hogar. "Tiene que ser consistente. No puedo reciclar a veces sí y a veces no", advierte. En ese sentido, propone que cada salida familiar incluya una narrativa que vincule lo que se observa en el entorno con hábitos cotidianos como el cuidado del agua o la separación de residuos.

Riveros ilustra la idea con un ejemplo concreto: al visitar la cordillera nevada, los adultos pueden explicar a niños y niñas que esas reservas de agua son las mismas que llegan a sus casas. "Cuando te estás lavando los dientes, no puedes dejar la llave corriendo", señala. Esta conexión entre experiencia y hábito es, para ella, el núcleo de una educación ambiental efectiva.

"Al visitar la cordillera nevada, los adultos pueden explicar a niños y niñas que esas reservas de agua son las mismas que llegan a sus casas"

En cuanto a herramientas pedagógicas, la académica destaca el valor de los puntos de reciclaje visibles, las salidas a terreno y los modelos educativos experienciales. Menciona una experiencia en Curazao, donde las clases incluyen el cultivo de huertas y el cálculo de la huella de carbono.

Respecto al rol del Estado, Riveros es directa: es necesario actualizar los currículos de educación parvularia y básica para incorporar la sostenibilidad como eje transversal, no como un ramo adicional. "Ya no nos sirve enseñar biología solo para aprender las células. Tenemos que preguntarnos cómo podemos aportar al ecosistema", apunta.

Es necesario actualizar los currículos de educación parvularia y básica para incorporar la sostenibilidad como eje transversal Es necesario actualizar los currículos de educación parvularia y básica para incorporar la sostenibilidad como eje transversal

Ciencia y medio ambiente

En ese marco, plantea que el Ministerio de Educación debiera articularse con el Ministerio de Ciencia para adaptar estas innovaciones a las distintas realidades regionales del país, desde el Desierto de Atacama hasta la Patagonia.

Para la académica, el objetivo final es que el cuidado del medioambiente sea tan incorporado como cualquier hábito básico. "Si te enseñan desde chico y lo tienes interiorizado, para ti ya es una respuesta automática", concluye.

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