Las emblemáticas Islas Galápagos de Ecuador buscan desligarse definitivamente de la dependencia de los combustibles fósiles gracias a un plan quinquenal que inyectará 117,6 millones de dólares para materializar una transición energética profunda hacia fuentes renovables no convencionales e infraestructura de almacenamiento.
A través del programa "Cambio Climático: nuevo reto evolutivo de las Galápagos", Ecuador desplegará en el archipiélago un sistema de autosuficiencia integrado por energía solar y eólica que garantice suministro continuo y reduzca drásticamente la huella de carbono local.
La iniciativa ocurre en un contexto en que históricamente las Islas Galápagos han estado limitadas por el uso e importación de diésel para generar electricidad —lo que implica costos elevados y un continuo riesgo para sus delicados ecosistemas—.
Transición energética e impacto social
El financiamiento de esta estrategia, validada en 2022 por el Fondo Verde para el Clima, se consolidó tras la formalización de un acuerdo financiero con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) en 2025.
A esta arquitectura económica se suma el trabajo operativo del Ministerio de Ambiente y Energía junto a organismos internacionales como la FAO y WWF Ecuador.
De la inversión global, más de 15 millones de dólares se canalizarán en líneas de crédito sostenible dirigidas a reactivar la pesca artesanal, el turismo ecológico y la agricultura local. Con ello se pretende beneficiar de forma directa a más de 25.000 habitantes.