lunes 05 de octubre de 2026
Producción local

Chirimoya y lúcuma de Valparaíso: la propuesta del gerente de CREAS para dar valor agregado a la agrobiodiversidad

El gerente de CREAS, Alejandro Osses, explicó cómo la Agricultura Familiar Campesina puede transformar descartes y variedades tradicionales en productos de nicho, en el marco de un seminario sobre agrobiodiversidad realizado en Quillota.

5 de octubre de 2026 - 18:40

Lo hizo en el marco de un seminario sobre agrobiodiversidad realizado el 28 y 29 de septiembre en el Campus La Palma de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), en Quillota.

El "Encuentro de articulación y comercialización sostenible de la agrobiodiversidad de la Región de Valparaíso" contó con el apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA). Se desarrolló en colaboración con la Facultad de Ciencias Agronómicas y de los Alimentos de la PUCV, el Centro Ceres y el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA).

Su objetivo fue sentar las bases de una futura hoja de ruta regional para la diferenciación comercial de productos agroalimentarios.

¿Cómo se genera valor agregado en productos agroalimentarios?

En ese contexto, Osses abordó el tránsito desde un producto básico o commodity hacia uno diferenciado o speciality. El primer paso, explicó, es definir qué producir y a quién vender. "Siempre intentamos sugerir que hay que buscar productos donde tú no compitas con la gran industria productora de alimentos", apuntó.

Siempre intentamos sugerir que hay que buscar productos donde tú no compitas con la gran industria productora de alimentos Siempre intentamos sugerir que hay que buscar productos donde tú no compitas con la gran industria productora de alimentos

Por ello, recomendó apuntar a productos de nicho. Entre los ejemplos mencionó a personas con intolerancias alimentarias y a consumidores de nutrición deportiva o para la tercera edad. Luego, agregó, corresponde escoger la línea de producto y la tecnología para elaborarlo. Las líneas posibles incluyen conservas, deshidratados, snacks o ingredientes.

Sobre este punto, Osses advirtió que la decisión tecnológica incide directamente en los costos. Según explicó, "el liofilizado es una tecnología que es para llegar con productos tipo nutracéutico, pero para llegar a ingredientes no necesita una tecnología tan cara como la liofilización". Y añadió: "Si los costos de tu producto son muy altos, nadie los va a pagar".

Además, destacó que el procesamiento de alimentos permite aprovechar productos de segunda y tercera categoría y descartes agroindustriales. Con ellos se pueden elaborar alimentos de larga vida útil.

El potencial de diferenciación de Valparaíso

Consultado por el mercado de productos locales, Osses sostuvo que se trata de "algo que va en tendencia". A su juicio, ese interés responde a la búsqueda de lo natural, de cadenas cortas y de productos patrimoniales.

La búsqueda de lo natural, de cadenas cortas y de productos patrimoniales va en tendencia La búsqueda de lo natural, de cadenas cortas y de productos patrimoniales va en tendencia

En el caso de la región, identificó oportunidades en la chirimoya (introducida en la región en 1763) y la lúcuma, frutos con los que, según dijo, es posible diferenciarse sin competir con grandes cadenas. A ello sumó los platos preparados en conserva o congelados, como el charquicán y otros guisos.

En suma, el gerente subrayó que persisten brechas para que los agricultores desarrollen productos procesados. Entre ellas está el acceso al conocimiento sobre tecnologías de conservación, envases, etiquetado nutricional y legislación. Por eso, insistió en la articulación público-privada y en el vínculo con centros tecnológicos.

Persisten brechas para que los agricultores desarrollen productos procesados Persisten brechas para que los agricultores desarrollen productos procesados

Otras experiencias presentadas en el seminario

En la primera jornada, Mónica Madariaga, del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), presentó el caso del ajo chileno. Máximo González, de CEAZA, abordó las variedades antiguas de tomate frente al cambio climático. A su vez, Verónica Arancibia, de INIA, revisó los sellos de origen y las indicaciones geográficas. Gabriela Lemus, de la Cooperativa Agrícola COALIM, expuso cómo llegó el tomate limachino al retail.

La segunda jornada, en tanto, se dedicó al codiseño del documento base para la hoja de ruta. El trabajo partió de las brechas que hoy impiden transformar la agrobiodiversidad en productos con mayor valor.

Al cierre, la investigadora de INIA La Platina, Erika Salazar, afirmó que "la estrategia regional que se está elaborando debe responder a las necesidades del sector y, al mismo tiempo, fortalecer la conservación, valorización y visibilización de la agrobiodiversidad de la región".

Por su parte, el seremi de Agricultura, Nicolás Prado, planteó que la agrobiodiversidad abre oportunidades de crecimiento para los pequeños agricultores.

La estrategia regional debe responder a las necesidades del sector y fortalecer la conservación, valorización y visibilización de la agrobiodiversidad de la región La estrategia regional debe responder a las necesidades del sector y fortalecer la conservación, valorización y visibilización de la agrobiodiversidad de la región

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