Chile continúa aumentando su generación a partir de energías renovables, pero el crecimiento también expone uno de los principales desafíos del sistema eléctrico: aprovechar la electricidad producida. Durante 2025, los vertimientos de energía renovable alcanzaron 6.084 GWh, un 7,8% más que el año anterior.
El dato fue incluido por la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (Acera) en su balance del sistema eléctrico correspondiente a 2025. El gremio señaló que los vertimientos se concentraron principalmente en las regiones del norte y durante horarios diurnos, asociados a restricciones de transmisión, falta de demanda eléctrica en momentos de alta generación renovable y necesidades de mayor flexibilidad del sistema.
Almacenamiento aparece como una pieza clave
El aumento de los sistemas de almacenamiento de energía es uno de los cambios que está experimentando el sistema eléctrico chileno frente al crecimiento de la generación solar y eólica.
Según antecedentes presentados por el Ministerio de Energía, a marzo de 2026 Chile alcanzó 2.071 MW de capacidad de almacenamiento en operación, más del doble de los 1.005 MW registrados en junio de 2025. Con esta cifra, el país superó con cuatro años de anticipación la meta de 2.000 MW establecida para 2030.
El crecimiento del almacenamiento busca entregar mayor flexibilidad al sistema y facilitar el aprovechamiento de la generación renovable en distintos momentos del día. El avance resulta especialmente relevante ante los niveles de vertimiento registrados durante 2025.
Para Víctor Belmar, gerente general de BLP Chile, el desafío pasa por conseguir que la energía solar pueda estar disponible en el momento y lugar en que sea necesaria.
“Chile tiene condiciones extraordinarias para generar energía solar, pero ahora necesitamos lograr que esté disponible donde y cuando se requiere. La transición energética también pasa por acercar la generación al consumo y entregar autonomía a operaciones que muchas veces están lejos de la red”. “Chile tiene condiciones extraordinarias para generar energía solar, pero ahora necesitamos lograr que esté disponible donde y cuando se requiere. La transición energética también pasa por acercar la generación al consumo y entregar autonomía a operaciones que muchas veces están lejos de la red”.
Energía solar para operaciones alejadas de la red
El desafío del acceso a la energía también se presenta en actividades desarrolladas en zonas remotas. En sectores como minería, construcción e infraestructura, existen operaciones temporales o alejadas de las redes eléctricas que requieren suministro para equipos y servicios básicos.
En esos casos han comenzado a desarrollarse soluciones solares autónomas y móviles que combinan generación fotovoltaica y almacenamiento, permitiendo disponer de electricidad directamente en el lugar donde se desarrolla una actividad.
Entre ellas se encuentra Solar Nomad, desarrollado por BLP Chile. La empresa lo presenta como un sistema de energía solar para contenedores ISO de 20 y 40 pies, orientado a faenas remotas y operaciones que requieren una solución energética trasladable.
El sistema está diseñado para entregar energía a distintos requerimientos en terreno, entre ellos iluminación, equipos, sensores, telecomunicaciones y sistemas de control. Su formato permite trasladar la solución junto con la operación, una característica relevante para proyectos temporales o que cambian de ubicación.
El desafío de aprovechar la generación renovable
Los datos de 2025 muestran que el crecimiento de la generación renovable en Chile plantea nuevos desafíos para el sistema eléctrico. ACERA registró 87 TWh de generación eléctrica durante el año, con una participación renovable de 63,3%, mientras los vertimientos llegaron a 6.084 GWh.
El gremio ha planteado que el desarrollo de infraestructura de transmisión, almacenamiento, flexibilidad y una mayor electrificación de la demanda son elementos necesarios para aprovechar mejor la expansión de las energías renovables.
En ese escenario, el crecimiento del almacenamiento y el desarrollo de soluciones capaces de generar energía cerca de los puntos de consumo aparecen como parte de las alternativas para enfrentar las restricciones que actualmente impiden aprovechar toda la electricidad renovable disponible.
Chile, así, enfrenta una nueva etapa de su transición energética: no solo aumentar la generación solar y eólica, sino también contar con las condiciones necesarias para utilizar esa energía cuando y donde se necesita.