El reciente aumento histórico en el precio de las bencinas en Chile impulsa una tendencia que Felipe Gutiérrez, gerente general de E-Mobility, lleva ocho años monitoreando. "Esta última semana hemos tenido mucho movimiento, más visitas y ventas de personas para las que fue, literalmente, la gota que rebalsó el estanque para tomar la decisión de cambiar la forma de desplazarse por la ciudad", mencionó a El Desconcierto.
Con nuevas alzas proyectadas de alrededor de $30 en las próximas dos semanas, y otro probable incremento a fines de mayo, la empresa —que comercializa scooters eléctricos, bicicletas eléctricas y otros vehículos de electromovilidad liviana— ve crecer la demanda de alternativas que reducen de forma notoria el gasto en transporte.
Según Gutiérrez, el costo por kilómetro de un vehículo eléctrico liviano es hasta 50 veces menor que el de un automóvil, y sus propios clientes indican una recuperación total de la inversión en entre seis y ocho meses.
Los vehículos eléctricos preferidos
Los modelos más elegidos son los scooters y las bicicletas eléctricas. El primero concentra su público entre los 20 y los 40 años, particularmente trabajadores jóvenes que valoran la facilidad de carga y plegado.
Las bicicletas, en cambio, tienen un rango de usuarios más amplio, de los 20 a los 85 años, gracias a su versatilidad y a que "siempre van a poder pedalearse como una bicicleta común y corriente", apuntó Gutiérrez.
Ambas opciones están diseñadas para responder a la realidad urbana chilena: más del 90% de los desplazamientos en zonas urbanas no supera los 15 kilómetros. Los modelos disponibles ofrecen autonomías de entre 40 y 80 kilómetros por carga, lo que en la práctica significa que muchos usuarios cargan sus vehículos solo dos o tres veces por semana.
Sumado al ahorro en combustible, el ejecutivo resalta el ahorro de tiempo: circular en ciclovías permite reducir a la mitad los tiempos de traslado. "En auto pueden encontrarte con un accidente, un taco, lo que sea. Y ese tema es bastante incierto hoy día", aseguró.
Vida útil de las baterías
Las baterías de estos vehículos cuentan con una vida útil cercana a los 600 ciclos de carga completa, es decir, entre tres y cuatro años de uso promedio. Luego de ese periodo, el usuario puede reemplazar la batería —cuyo costo representa entre un tercio y un 40% del valor total del vehículo— o conseguir un modelo nuevo.
Gutiérrez añadió que la tecnología se encamina hacia mayor durabilidad y menor costo, lo que proyecta una adopción positiva.
A mediano plazo, el gerente general de E-Mobility anticipa un cambio en la composición del parque automotriz familiar bajo lo que denomina "el concepto del usuario de las seis ruedas". "Si hoy una familia tiene dos autos, lo más probable es que con el tiempo terminen con solo uno para uso familiar, y las otras dos ruedas vengan de una bicicleta o un scooter eléctrico para los desplazamientos urbanos del día a día", concluyó.