lunes 06 de julio de 2026

Camila Moreno: "El arte es político, digas o no digas algo"

La cantautora conversó con El Desconcierto tras ganar el Pulsar por "La Primera Luz", su disco más desnudo. Habló de salud mental, de su trabajo con Adam Jodorowsky y de su compromiso político.

6 de julio de 2026 - 10:00

    Camila Moreno, una de las cantautoras más relevantes de la música chilena, visitó las oficinas de El Desconcierto poco después de ganar el Premio Pulsar por su disco " La Primera Luz". En una conversación realizada en junio de 2026, repasó el proceso creativo del álbum, su relación con la salud mental, la industria musical y su mirada sobre el actual escenario político.

    "La Primera Luz": despojarse de los personajes

    -Ganaste hace unas semanas el Pulsar por "La Primera Luz", un disco que hiciste en pandemia y que es muy distinto a tus trabajos anteriores. ¿Cómo fue ese proceso de despojarte de la idea de personajes y de ciencia ficción que habías trabajado antes?

    Siempre tengo una necesidad de oponerme al trabajo anterior, no me gusta repetir lo que ya hice. En "Mala Madre", y sobre todo en "Panal", hay construcción de personajes, de mundos, de imaginarios: es una cuestión escénica, teatral. En "La Primera Luz" no hay nada de eso. Hay como un vacío.

    -En la canción "Fuga" dices: "miré tanto la luz que no pude verla". Sé que en este proceso pasaste por un tema de salud mental. ¿Por qué elegiste presentarte de esta forma, más desnuda?

    Mi composición siempre ha sido personal y visceral, pero no había tenido un disco que fuera como un diario de vida. Cuando uno está pasando por un problema de salud mental, al menos en mi caso, tenía que generar algo creativo. Tenía que lograr crear a pesar de esa oscuridad.

    Salud mental y creación en pandemia

    -Estamos viviendo una crisis de salud mental a nivel país y global, un tema que a veces cuesta conversar. ¿Cómo tomaste la decisión de plasmar ese diario de vida en el disco?

    No sé si fue una decisión consciente. Fue algo que tenía que pasar, no me quedaba de otra. Hay una entrega ahí: no es "voy a hacer un diario de vida", es algo que fue ocurriendo.

    -¿Y cómo fuiste seleccionando, entre todo lo que compusiste en ese periodo, las canciones que finalmente quedaron en el disco?

    Cuando tomé la decisión de hacer un disco con todo ese material, dije que quería que fuera acústico, análogo, sin parafernalia.

    Un disco desnudo: el trabajo con Adam Jodorowsky

    -Lo produjiste junto a Adam Jodorowsky. ¿Qué significó volver a un sonido de guitarra y voz?

    Nunca tuve un disco tan de guitarra y voz. Creo que este es mi primer disco realmente desnudo. Tiene arreglos, pero no hay fuegos artificiales, no hay mucha investigación sonora: más bien hubo sustracción de instrumentos, fui quitando cosas más que poniéndolas.

    Supe que tenía que trabajar con Adam porque él maneja un sonido acústico análogo. Llegué con la claridad de que quería un disco que no se pasara para ningún lado, lo más simple posible. Fui podando de a poco para llegar a canciones más simples en su producción.

    -¿Cómo ha sido la recepción del público frente a estas canciones más íntimas?

    La gente ha abrazado el disco. Tuvimos una gira en México, el show en Ciudad de México fue sold out, y giramos por distintas partes de ese país. Eso es un indicador de que el disco está funcionando afuera. Pero yo lo sé también cuando la gente se me acerca y me dice que tal canción le gusta.

    La industria, los números y la honestidad artística

    -¿Te preocupa el peso que tienen hoy los números de streaming en la carrera de un músico?

    Nos arruinaron con eso. Ahora la música se hace mucho más pensada para la industria, para los números, y no para la música. Hay canciones que no tienen ningún número, ¿y qué validez tienen? Es una forma de existir en la industria que me parece muy triste, porque no está centrada en el arte, sino en lo cuantitativo. Lo emocional queda en segundo plano. Pienso en Violeta Parra o en Atahualpa Yupanqui en relación a cómo se hace la música ahora.

    -¿Cómo convives con esa lógica más comercial que rodea a las nuevas generaciones de artistas?

    Depende del artista. Si yo empiezo a fijarme en eso, pierdo el norte. Tengo que estar dentro de mí para hacer música con algún tipo de honestidad. Si estoy pensando en cuántos likes tengo, estoy pensando en cómo me ven los demás, y ahí no puedo transmitir nada.

    -En una entrevista con el medio La Rata hablabas de la tensión entre la pulsión creativa y el peso de lo cotidiano: la maternidad, lo repetitivo. ¿Cómo construiste las canciones desde ahí, alejada de la lógica del videoclip y los números?

    Me enfrenté a esa cotidianidad como un encierro, una sensación de que las cosas se repetían en un loop eterno en pandemia. Pero había que sacar algo creativo de ahí, y eso fue lindo: entender que había material creativo en lavar la loza o colgar la ropa, algo que se colaba en las letras aunque fuera apenas una frase anotada en un diario. Tiene que ver con despojarse de la idea del gran artista, de la creación perfecta.

    Luz: pareja, homenaje y dualidad

    -Tu pareja se llama Luz y también tiene relación con el disco. ¿Cómo apareció esa idea de la luz como escape en "La Primera Luz"?

    La luz es un escape, pero también una especie de maldición en el disco: uno quiere acercarse pero alejarse de ella, o no la entiende, o te encandila. En el caso de mi pareja, su compañía fue súper importante durante toda la pandemia y esos años, sobre todo respecto a mi salud mental. Fue una persona que me sostuvo mucho y estoy muy agradecida.

    -Hay varias canciones dedicadas a ella, como "Vapor" y "Coronación". ¿Es también un homenaje, más allá de que el disco aborda otros temas como la maternidad o la muerte?

    Sí, hay una suerte de homenaje. Pero también me interesa esa idea de la luz en su doble dimensión: a veces hace bien estar un poco más recluido en la oscuridad, porque son procesos que tiene la vida, de luz y de oscuridad. También hay una opacidad, un espacio entremedio que a veces se hace eterno y que no es ni una cosa ni la otra. Ahí hay mucho misterio, y eso también es creativo.

    La visualidad: los diez videos en plano secuencia

    -Decidiste hacer un video para cada canción del disco, todos en plano secuencia. ¿De dónde viene esa idea de trabajar la visualidad junto a la música?

    El mood board, la pizarra emocional que uno arma para un disco, está en correlación con la imagen. Este disco tenía palabras importantes: vulnerabilidad, desnudez, cotidiano, diario de vida. Por eso sabía que quería que la portada fuera sepia, con ropa de casa, como de pijama, volviendo a esa idea de cotidianidad.

    La idea original era hacer un solo gran plano secuencia para todo el disco, pero finalmente fueron diez videos, cada uno en plano secuencia, que arman la historia de una mujer. La posibilidad de que existan aliens en los videos tiene que ver con el deseo de escapar de esta vida material, de ese encierro. Fueron dirigidos por Carolina Moscoso.

    Arte y compromiso político

    -Es común preguntarles a los artistas cómo es crear en un contexto político más autoritario. Pero quiero preguntarte por el desgaste: la exposición política en redes sociales a veces trae comentarios muy duros. ¿Cómo vives eso como artista?

    La dimensión de los comentarios está en la misma dimensión que los números: no puedo estar pensando si voy a decir algo o no porque me van a comentar mal o bien. Siempre he tenido un compromiso político. Me parece que la música es política, el arte es político, y tanto si dices algo como si no lo dices, es una postura política. Yo inventé la funa, antes de que existiera internet.

    -¿Nunca has dudado antes de decir algo, pensando en el costo que puede tener?

    Creo que esas cosas son para irse tranquilo a la tumba. Si Sinéad O'Connor hubiera pensado si iba a arruinar o no su carrera por romper la foto del Papa, quizás no lo hubiera hecho. A ella le arruinó la carrera, y a mí también, seguramente, desde un punto de vista comercial.

    -¿Te arrepientes de asumir esas posturas?

    No, todo lo contrario. Me enorgullece. Es probable que si no hubiera dicho nada, otra cosa hubiera pasado, pero uno no lo sabe. Yo vengo del imaginario de los cantautores, de Violeta Parra, de esa tradición: los cantautores tienen cosas que decir, tienen que mover la realidad, tienen que incomodar. Y la incomodidad no siempre viene de la rabia, también puede venir de la vulnerabilidad o del dolor. El arte que a mí me interesa tiene que ver con que el artista se ponga en peligro.

    -¿Qué te incomoda hoy, en el escenario político actual?

    Estamos en un gobierno de ultraderecha, imagínate, la lista puede ser larga. Nunca me imaginé que íbamos a llegar a tal debacle. Pero también somos un pueblo aporreado, y eso es una tendencia en Latinoamérica y en el mundo, no solo en Chile. Si uno piensa en octubre de 2019 o en los primeros meses de 2020, no hubiéramos imaginado este futuro. Es como la peor versión del multiverso para quienes estuvimos en la calle en el estallido social. La derrota de "La Primera Luz" es personal, pero también social y colectiva: había un sueño de país que quedó inconcluso.

    Siempre las artes van a sostener ese sueño, y los artistas también. Creo que la poesía es un espacio súper importante: los canallas odian la poesía. Lo conversaba hace poco con la escritora argentina Gabriela Cabezón Cámara: estamos metidos en una tecnodistopía, con empresas tecnológicas y gobiernos autoritarios, y los artistas tienen el rol de imaginar futuros posibles, más tiernos, más habitables.

    Nueva generación y despedida

    -¿Cómo ves a las nuevas generaciones de músicos chilenos que están surgiendo con otras lógicas?

    Es un gran alivio y una gran esperanza que a ellos les esté yendo bien, me genera mucha felicidad. Lo he conversado con artistas jóvenes: hubo un tiempo en que cierto tipo de música o de banda no aparecía, y ahora están conectando con generaciones que habíamos quedado en un espacio medio interregno, sin un artista que nos interpelara. Están pasando cosas en la música chilena, que uno podría creer que es más monolítica —puro trap y reguetón— y no es así.

    -Para cerrar, ¿qué mensaje le quieres dejar a la audiencia de El Desconcierto?

    Amigas y amigos del Desconcierto, les quiero invitar el 18 de julio al teatro, vamos a estar celebrando el aniversario de "La Primera Luz" con invitados muy buenos: Martina Montaldo (ex Martina Lluvias), chimy.png, GP y Candelabro. No se lo pierdan.

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