domingo 14 de junio de 2026
Zona de Influencia

Aranda y Estenssoro: EEUU entró en un pantano con Irán, está tratando de dar vuelta la página y no puede

En el cuarto capítulo de Zona de Influencia, el programa de geopolítica de El Desconcierto, los académicos Gilberto Aranda y Fernando Estenssoro analizaron la guerra en Irán, las elecciones en latinoamérica y más.

14 de junio de 2026 - 07:00

En un nuevo episodio de Zona de Influencia los académicos Gilberto Aranda y Fernando Estenssoro analizaron el estancamiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán, el giro del poder mundial hacia China y la polarización que marcan las elecciones en Perú y Colombia. "Irán es quien está más cerca de ganar: ha logrado poner temas en la mesa de negociación que antes no estaban, como las compensaciones por destrucción y el descongelamiento de activos", señaló Aranda.

Irán: la guerra que no se nombra

- ¿Cómo analizar la situación actual con Irán, ese estado de guerra-no guerra, paz-no paz?

Gilberto Aranda: Lo que tenemos es una tregua con intermitencia que se ha prolongado desde los primeros días de abril. Diría que el único acierto estratégico de Estados Unidos fue aprender a jugar ajedrez en el mundo donde se creó el juego: el doble bloqueo del Estrecho de Hormuz ha transmitido sufrimiento a la población iraní. Y hablo de una inflación acumulada cercana al 70% en Irán, muy distinta a la inflación histórica de más del 4% en Estados Unidos. Pero salvo ese hecho, creo que Estados Unidos entró en un pantano que a ratos recuerda a Vietnam. Entró en una trampa y está tratando de dar vuelta la página, y no puede.

Estados Unidos ha reanudado los ataques y los bombardeos, insistiendo en un foco que Irán dice no está divorciado: el del Líbano. Eso lo enreda todo. El liderazgo estadounidense nos dice tarde a tarde que la paz está lista. No es más que una manera de calmar a los mercados y bajar el precio del petróleo, porque la verdad es que el acuerdo hoy se ve lejos.

Irán ha pausado las negociaciones hasta que no se resuelva lo del Líbano. Y quien está más cerca de ganar es Irán: ha logrado poner en la mesa temas que antes no estaban, como las compensaciones por destrucción y el descongelamiento de activos. Eso sí, tampoco es gratis: la población también sufre los efectos del doble bloqueo del Estrecho de Hormuz.

- Trump desclasificó supuestamente una conversación con Netanyahu en la que lo habría reprendido por continuar las operaciones en el Líbano. ¿Cómo lees esa dinámica?

Fernando Estenssoro: Mi perspectiva no ha variado: Estados Unidos se metió en un callejón sin salida. No hay cómo salir ganando. Trump necesita salir ganando, pero ya está claro que la justificación original para este ataque no tenía mayor sentido.

Se desclasificó también que en las conversaciones iniciales, tanto Netanyahu como Trump creían que esto duraría cuatro o cinco días. Ese fue el pronóstico que la inteligencia israelí le entregó a Estados Unidos, y con ese argumento Netanyahu convenció a Trump. Ya llevamos cuatro meses. Irán no se rindió, no hubo cambio de régimen. El plan era que el pueblo iraní se levantara contra el régimen, que el Mossad había organizado manifestaciones y las habría magnificado, pero todo eso fracasó.

Irán no solo no cedió, sino que hoy es quien dicta las condiciones de negociación. Hace dos meses el juego era mis quince condiciones contra tus diez condiciones. Estados Unidos ya no consiguió la rendición incondicional ni el cambio de régimen. Si llega a un acuerdo de paz, quedará la pregunta para toda su clase política: ¿para qué se hizo esto? La ganancia es igual a cero.

- ¿Podría escalar el conflicto hacia otros escenarios?

Aranda: Si las penas de guerra se pasan con guerras, no hay que descartar que se esté preparando otro escenario bélico. Cuba ha estado sonando, con varios movimientos de presión. Marco Rubio tiene claro que quiere una intervención. El propio Trump, sin embargo, le envió una señal ambigua al decir que no tiene claro que Rubio sea su sucesor.

Estenssoro: Trump administra muy bien el juego comunicacional interno. Distrae la atención, cambia el tema. Pero en términos estratégicos, no veo por dónde pueda salir ganando. Incluso se ha dado el lujo de ignorar al Congreso en decisiones de paz y guerra, algo que ningún presidente había hecho antes. La trampa es no llamar "guerra" al conflicto en las instancias formales, para no requerir autorización del Congreso, aunque se le ha escapado en más de una ocasión que sí lo es.

El mundo que gira hacia China

- En el último capítulo analizaban la reunión Trump-Xi Jinping justo antes de que ocurriera. Ahora que ya pasó, ¿qué rescatan?

Estenssoro: Lo que me queda claro es que fue Trump el que quería la reunión, el que la pidió y el que fue a China. Y después aterrizó Putin. Después Kim Jong-un. Todo el mundo va a China, incluido Estados Unidos, que es lo más significativo. Eso para mí es una clara demostración de que el cambio de eje es real. No creo en los cambios coyunturales, siempre son de largo tiempo, pero ya se puede empezar a medir: hace veinte años todos iban a Estados Unidos. Ahora es al revés.

Xi Jinping le habría dicho a Trump que China tiene el dinero para sacar a Estados Unidos de su situación económica: podría invertir tranquilamente entre 500.000 y 700.000 millones de dólares en reindustrializar al país. Podrían ser obreros norteamericanos, pero los gerentes serían chinos y el beneficio iría a China. Eso cambia el eje radicalmente. Los flujos de dinero, los mercados y las inversiones más importantes se están trasladando aceleradamente de occidente a oriente. El gran ganador en este momento es China con Xi Jinping.

Aranda: China evitó comprometerse en una mediación activa con Irán. Probablemente haya conversaciones, pero no tan protagónicas como se le pidió. La guerra en el Golfo Pérsico continúa. Incluso en lo comercial, ese encuentro no rindió lo esperado: ni siquiera se compraron los volúmenes que se anticipaban.

Hay que mirar esta visita como parte de una serie: Trump fue a China, después Putin fue a China, después Kim Jong-un. Muchos van a China. Podríamos ver pronto al presidente chino en Washington. China está diciendo quién entra, quién no y bajo qué condiciones.

América Latina: polarización y nuevas derechas

- Las elecciones en Perú y Colombia están al rojo vivo. ¿Cómo las analizan?

Estenssoro: En Perú lo que me sorprende es el nivel de empate. Estamos hablando de 20.000 votos de diferencia en un universo de más de 16 millones de votantes. Eso, combinado con el altísimo nivel de abstención, es lo que marcará el destino del país. La polarización es profunda, étnica también: el apoyo al candidato Pedro Castillo viene del campo, con una población mayoritariamente indígena. Con márgenes tan bajos, la acusación de fraude es casi inevitable, y si la clase política no es capaz de procesar esto, puede procesarse por otros lados.

Aranda: Son dos tipos de polarización muy distintos. En Colombia, en primera vuelta, Gustavo Petro y Rodolfo Hernández sumaron juntos el 85% de los votos. La gente ya tomó su decisión. En Perú, en cambio, en primera vuelta la más votada, Keiko Fujimori, no llegó al 17%. Más que una polarización ideológica es una identidad negativa: la gente vota en segunda vuelta contra quien le gusta menos. Se activó tardíamente el antifujimorismo, que era el clivaje crucial.

- Hablan de "nuevas derechas" en la región. ¿En qué se diferencian del neofascismo europeo?

Aranda: Es importante diagnosticar bien esto, porque si no, será complejo dar una respuesta. Estas no son nuevas derechas neofascistas. Creo que estamos frente a un fenómeno distinto, que tiene como antecedente inmediato a Alberto Fujimori. Desde él se han expresado diversas versiones: Uribe en Colombia, distintas expresiones en la región. Lo que tienen en común es la fragmentación del centro, el tema de la inseguridad pública que las izquierdas no están atendiendo como la gente espera, y que estas nuevas derechas sí recogen en sus programas, con o sin plan real.

Estenssoro: Hay un elemento que los une a todos: son iliberales. Creen en la economía capitalista, pero no en la democracia liberal. Eso los une. Pero mientras las derechas europeas tienden al nacionalismo, al proteccionismo y son antiglobalizadoras, las latinoamericanas son en extremo neoliberales. Son fenómenos distintos que hay que analizar con sus propias categorías.

*Puedes ver la entrevista completa en esta nota o en el canal de Youtube de El Desconcierto.

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