¡Suscribete al newsletter!
para saber más
La periodista de investigación presentó su libro "El laberinto del fraude", habló del entramado que vincula a Andrés Chadwick, Luis Hermosilla y Gabriel Zaliasnik, cuestionó a la Fiscalía y al Poder Judicial, y recordó su investigación sobre el caso Spiniak.
La periodista de investigación Laura Landaeta conversó con El Desconcierto en la Librería Odisea, en pleno centro de Santiago, con motivo del lanzamiento de la segunda edición de su libro "El laberinto del fraude". En la entrevista, Landaeta explicó por qué prefiere hablar de un "ecosistema" de corrupción antes que de un caso aislado, y adelantó parte del contenido de sus próximos libros.
-Hablas de el entramado que aborda a hermosilla y otros como un ecosistema y no como un caso particular. ¿A qué te refieres con eso y cuál crees que es la profundidad del mismo?
Un ecosistema es una forma de subsistencia de distintas especies que no necesariamente se vinculan entre ellas, pero que son parte de una misma forma de vida que permite que todos subsistan. Acá pasa lo mismo: no todas las personas involucradas se conocen entre sí, pero cada una cumple un rol fundamental.
Por eso en la portada pongo a Andrés Chadwick y no solo a Luis Hermosilla. La gente cree que Hermosilla es la base de este caso, y no es así. Sobre Hermosilla yo pondría a Gabriel Zaliasnik, a Chadwick, a Sebastián Piñera. Esto llega a la política, el deporte, los espectáculos, la economía, la Fiscalía, la Contraloría, el Servicio de Impuestos Internos, la Comisión para el Mercado Financiero, La Moneda y el Congreso.
-¿Cómo estructuraste un libro?
Tengo un estilo popular que me ha costado validar en el periodismo de investigación, pero del que me enorgullezco. En un país que vivió una dictadura con una herida tan profunda en la cultura y el pensamiento, aquí sale más barato comprar droga que comprar un libro.
Por eso decidí mantener un relato de cultura pop metiéndome en los temas importantes. Lo que finalmente me interesa es que las personas entiendan esta dinámica de acciones, bonos y aristas, porque cuando se simplifica todo a lo económico, se acalla con un lenguaje que la gente no entiende. La única manera de parar esto es entendiendo su magnitud.
-Mientras a Hermosilla se le ha seguido en sus procesos judiciales, Chadwick parece seguir envuelto en un halo de impunidad. ¿Cómo has visto ese proceso?
He estado conversando con Mauricio Daza, uno de los abogados querellantes, sobre la arista que involucra a Andrés Chadwick. Es impresentable que un exministro haya usado su cargo público y su rol político para favorecer a privilegiados. Me atrevería a decir que no solo les dio vida a estos hechos, sino que además fue el cerebro intelectual, junto a Zaliasnik, de este entramado de corrupción.
Me resulta impresentable que sea secreto, que ni los intervinientes tengan autorización para ver los antecedentes, y que se tienda a creer que esto terminará impune. Espero que no sea así. Tengo antecedentes serios que voy a entregar a los abogados para que se haga justicia con Chadwick, y que sea juzgado como cualquier chileno.
-¿Cómo ves el vínculo entre el periodismo de investigación y la justicia?
Yo venía viendo el nivel de corrupción hace mucho tiempo, no solo por los casos masivos, sino por mi investigación del caso de los relojes robados, donde estaban involucrados Manuel Guerra y otros. Ese libro lo escribí porque se estaban traficando menores hacia Europa, y cuando eran detenidos quedaban abandonados, sin posibilidad de repatriación.
Le envié toda la información al fiscal de ese caso —nombres de testigos, datos de empresas, informes comerciales, pruebas y grabaciones— y ni siquiera me contestó el correo. Después vi cómo Manuel Guerra escondió transacciones ilegales en municipios y empresas. Tengo muchos más antecedentes de los que se conocen públicamente sobre el fiscal nacional, y creo que no debería estar en ese cargo.
-¿Hubo un intento de involucrar a la jueza Marta Herrera en este caso?
Más que interés en enlodarla, lo que pasó fue un juego orquestado y magistral. Citaron a declarar a Lorena Parra, una fiscal comprometida con Hermosilla, que además fue entrevistada por su propio subalterno. Le hicieron cincuenta preguntas, pero pararon justo antes de las importantes.
Ella nombró a Marta Herrera. Al día siguiente, Hermosilla —que nunca hablaba con la prensa y siempre dejaba que su hermano diera la cara— salió a hablar con los medios durante quince o veinte minutos para repetir lo mismo que se había dicho el día anterior a nuestras espaldas: que había que citar a declarar a Marta Herrera.
-Marta Herrera fue candidata a fiscal nacional.
Marta Herrera era la candidata del oficialismo, del Gobierno de Gabriel Boric y de la mayoría del Congreso. Tendría que haber ganado, pero una gestión de Hermosilla hizo que, en su lugar, resultara electo Ángel Valencia, que ni siquiera era candidato. Ángel Valencia también le debe su cargo a Hermosilla y a Chadwick.
-¿Qué instituciones quedan libres de este ecosistema?
Las instituciones propiamente tales están todas contaminadas, lo que no significa que todas las personas dentro de ellas lo estén. En la Fiscalía, todos los cargos altos deberían ser removidos y reelegidos, salvo honrosas excepciones. Del Poder Judicial no lo sabemos, porque no se ha hecho una investigación real, pero yo tuve acceso a más información y en el libro menciono a varios jueces que hasta hoy no están en el radar.
En el mundo político me trataron de "facha" el otro día, lo que me dio risa: en la segunda parte del libro voy a revelar nombres de la ex Concertación y del Frente Amplio, porque también están vinculados.
-¿Qué crees que es lo más relevante, qué prima, lo ideológico o lo utilitarista?
Acá no hay ideología. Puede haber gente que alguna vez la tuvo, pero se corrompe hasta perderla. Hay utilitarismo, pero por sobre todo hay una necesidad de enriquecerse y de adquirir poder. Creo que el poder es la base de todo esto, más incluso que el componente económico. Eso es lo que siempre persiguió Luis Hermosilla.
-¿Y lo alcanzó?
No. Creo que Hermosilla va a terminar siendo la piedra de tope de este caso, el que se va a tener que inmolar. Esperamos que sea Chadwick, porque es lo que corresponde, pero lo más probable es que solo se llegue a Hermosilla. Estamos entregando la mayor cantidad de información posible a los fiscales. Me estoy reencontrando con el Poder Judicial, porque después del caso de los relojes robados no les creía nada, pero hay que creerle a alguien si no queremos quedar en ninguna parte.
-¿Qué rol ha cumplido Gabriel Zaliasnik, hoy embajador designado en Israel?
Zaliasnik tiene la capacidad de estar siempre donde hay que estar, sin que se note. Alguien me decía que ese hombre pasaba de lunes a viernes en el Congreso sin ser parlamentario ni asesor de ninguno: se dedicaba a orquestar acuerdos bajo cuerda. Yo creo que despegó con el caso Spiniak, cuando la UDI tomó su defensa y él logró que ese caso terminara donde terminó.
-Tú fuiste editora de "El Termómetro" durante el caso Spiniak, estuviste en Plan B y Chilevisión. Ese tema te marcó..
Mi convicción es básica: son los niños. Tuve una infancia vulnerable, así que lo tomo como algo personal. El caso Spiniak tiene antecedentes muy similares al caso Epstein: se habló de niños desaparecidos, de un abuso persistente y nunca se hicieron las investigaciones correctas. Todavía hoy aparecen denuncias sobre niños del Sename que son vulnerados y a nadie le importa.
Se hablaba de unos ochenta videos. El gimnasio de Spiniak era gigante y tenía cámaras en todos lados, incluso en espacios que la gente creía privados. Sigo investigando ese tema hasta hoy. Hubo personas que llegaron a amenazar a la ex esposa de Spiniak pensando que ella tenía los videos: una parte se perdió con su muerte, y otra estaba en manos de alguien de Carabineros o la ANI que debía protegerla y la extravió. El nivel de impunidad de ese caso es aberrante, y ahí vuelven a aparecer Zaliasnik, Hermosilla y Chadwick.
-Has señalado que más adelante vas a profundizar en la relación entre el este caso (o ecosistema) y el fúbtol, ¿cómo se vinculan ambos?
Hermosilla fue presidente del tribunal de honor de la ANFP en la época de Jadue, la más corrupta del fútbol chileno. Hay una vinculación entre Hermosilla, Chadwick, la familia Sauer y la empresa Sartor, hoy cuestionada por los bonos de Azul Azul. El negocio del fútbol, más que en los bonos, está en los pases de jugadores: es un mundo que he ido descubriendo con colegas del periodismo deportivo, y su magnitud es brutal.
-¿Y el siguiente libro?
En la próxima entrega viene el tema de Don Francisco, vinculado al mismo entramado de Penta, Piñera y Zaliasnik. También viene el fútbol, el fiscal nacional y líderes de la ex Concertación que uno jamás imaginaría en ese nivel de corrupción, además de vínculos entre el deporte, el narcotráfico y el empresariado. Estamos trabajando para publicarlo en septiembre, con editorial Ceibo.
*Pueden ver la entrevista completa en el video en esta nota o en el canal de Youtube de El Desconcierto