Septiembre abre una etapa del año marcada por el regreso de los días más largos, las actividades al aire libre y una mayor expectativa social asociada a la primavera.
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Esta semana se conmemoró el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Especialistas y diputado Gustavo Gatica plantean cómo actuar desde la comunidad, la salud pública y el Estado.
Septiembre abre una etapa del año marcada por el regreso de los días más largos, las actividades al aire libre y una mayor expectativa social asociada a la primavera.
Pero ese escenario no necesariamente coincide con la experiencia emocional de todas las personas. Para quienes atraviesan situaciones de angustia, soledad o deterioro de su salud mental, esta época también puede convertirse en un periodo complejo.
En ese contexto, el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemoró este 10 de septiembre, volvió a poner el foco en una pregunta fundamental: ¿Qué puede hacer la sociedad para detectar a tiempo las señales de sufrimiento y facilitar el acceso a ayuda?.
En Chile, la discusión combina acciones comunitarias, políticas públicas, atención sanitaria y medidas destinadas a reducir situaciones de riesgo.
Un punto resulta fundamental para entender el escenario actual: las muertes por suicidio no presentan un aumento sostenido en los últimos años.
El Ministerio de Salud informó que durante 2025 se registraron 1.927 defunciones por suicidio, manteniendo una tendencia a la baja desde 2023. Eso sí, la autoridad sanitaria señaló que durante 2026 se ha observado un aumento de las atenciones de urgencia por lesiones autoinfligidas, además de una mayor prevalencia de ideación suicida en población adulta.
En 2024, en tanto, se registraron 1.980 muertes por suicidio, con una tasa de 10,7 casos por cada 100 mil habitantes, según los antecedentes incluidos en el material entregado. Las tasas más elevadas correspondieron a Aysén, con 19,9 casos por cada 100 mil habitantes; Magallanes, con 15; Los Lagos, con 14,9, y Los Ríos, con 14,8.
La diferencia entre ambos indicadores es relevante: que disminuyan las muertes no significa que desaparezcan las situaciones de sufrimiento o riesgo. La prevención busca precisamente actuar antes de llegar a un desenlace fatal.
Tamara Otzen, psicóloga, doctora en Ciencias Médicas y doctora en Salud Basada en Evidencias, además de académica de la Universidad de La Frontera, plantea que no existe una causa única detrás de estas situaciones.
Entre los factores asociados menciona el aislamiento, la violencia, los duelos, el consumo problemático de alcohol, la depresión, el dolor crónico, las dificultades económicas y las barreras para acceder a atención. La especialista enfatiza, sin embargo, que ninguno de estos elementos permite explicar por sí solo una muerte.
El Ministerio de Salud está impulsando este año el lema #IdentifiquemosLasSeñales, acompañado de un llamado a reconocer, escuchar y acompañar a quienes atraviesan situaciones de riesgo. Una de las principales herramientas es la formación de gatekeepers, personas capacitadas para reconocer señales de alerta y orientar hacia servicios de ayuda.
La estrategia comenzó a implementarse a fines de 2024 y actualmente cuenta con 440 entrenadores certificados. Cerca de 3 mil personas de la sociedad civil han sido capacitadas en 13 regiones del país, mientras la autoridad sanitaria espera alcanzar cobertura nacional en noviembre de 2026.
La subsecretaria de Salud Pública, Alejandra Pizarro, encabezó esta semana el primer Encuentro Regional de la Red Intersectorial de Gatekeepers para la Prevención del Suicidio en la Comunidad. La actividad reunió a 121 entrenadores presencialmente y a 596 gatekeepers de manera telemática.
El objetivo es ampliar una red que incluya a profesores, funcionarios públicos y líderes comunitarios. Estos actores pueden convertirse en un puente entre las personas que atraviesan situaciones de riesgo y los servicios de salud.
“La prevención del suicidio es una tarea de toda la sociedad”, planteó Pizarro, quien también relevó la escucha, el acompañamiento y la conexión social como factores de protección.
La prevención también ocurre en espacios cotidianos: una familia, un lugar de trabajo, una universidad, un colegio, una organización comunitaria o entre amigos.
Joaquín Pincheira, periodista, escritor, coach y especialista en inteligencia emocional, identifica una barrera cultural relacionada con la dificultad para hablar sobre el sufrimiento emocional.
Entre las señales que recomienda observar están el aislamiento, la pérdida de interés por actividades que antes generaban satisfacción, las expresiones de desesperanza y los cambios importantes de conducta.
La recomendación no consiste en intentar resolver una situación compleja sin apoyo profesional. Se trata de prestar atención, abrir una conversación y facilitar la búsqueda de ayuda.
Frente a una persona que manifiesta pensamientos suicidas, el especialista recomienda escuchar sin minimizar el sufrimiento y buscar apoyo profesional.
La llegada de septiembre introduce otro elemento en la conversación sobre salud mental.
La llamada “primavera gris” describe una experiencia en la que las expectativas sociales asociadas a esta época —alegría, encuentros y actividades— pueden contrastar con el estado emocional de una persona que atraviesa un momento difícil.
“La primavera representa muchas cosas bonitas, alegría y encuentros, pero también existe una primavera gris. No todas las personas viven estas fechas de la misma manera”, explica Pincheira.
El concepto no significa que la primavera sea una causa directa de conductas suicidas. Su importancia está en recordar que una apariencia externa de normalidad no permite conocer necesariamente cómo se encuentra una persona.
Por eso, la prevención también implica evitar comparaciones y prestar atención a quienes pueden estar atravesando un periodo de aislamiento o sufrimiento.
La discusión también llegó a uno de los espacios públicos más utilizados de Santiago. Metro modificó la forma en que comunica determinados eventos ocurridos en sus instalaciones y comenzó a utilizar la expresión “emergencia médica” en lugar de “persona en la vía”.
La empresa señaló que el cambio respondió a recomendaciones del Ministerio de Salud y otros organismos, además de la revisión de experiencias de otros sistemas de transporte.
La discusión sobre el lenguaje utilizado en estos casos forma parte de un desafío mayor: cómo abordar de mejor manera este tipo de situaciones que afectan a muchas personas.
El diputado por el Distrito 8, Gustavo Gatica, plantea en El Desconcierto que el abordaje debe desarrollarse simultáneamente desde la sociedad y desde el Estado.
“Para enfrentar el fenómeno del suicidio hay dos frentes: el social donde nos cabe responsabilidad a todos pues es un fenómeno colectivo y eso nos hace estar pendientes de las personas que están a nuestro alrededor y que necesitan ser escuchados”, sostuvo.
Desde su perspectiva, esa responsabilidad social debe complementarse con una respuesta institucional capaz de facilitar atención psicológica temprana.
Gatica también valoró la existencia de la Línea *4141, aunque planteó que es una herramienta perfectible que ha servido a personas que necesitan apoyo.
Su planteamiento apunta a una discusión más amplia: la prevención no puede comenzar únicamente cuando aparece una emergencia. También requiere condiciones que permitan detectar y tratar oportunamente los problemas de salud mental.
Gatica cuestionó el espacio que, a su juicio, ocupa la salud mental dentro de las prioridades políticas del actual gobierno y afirmó que en la última Cuenta Pública de José Antonio Kast no se abordó la salud mental ni la psicología.
En materia legislativa, existe un proyecto de Ley Integral de Salud Mental, correspondiente al Boletín 17.003-11, que permanece en tramitación en el Senado. La iniciativa fue ingresada en julio de 2024 y busca promover y proteger la salud mental y el bienestar, además de fortalecer derechos, institucionalidad e inclusión social.
En marzo de 2026, la Sala del Senado aprobó por unanimidad la idea de legislar y fijó inicialmente un plazo hasta el 19 de marzo para presentar indicaciones.
El desafío de la prevención reúne distintas dimensiones. Está la capacidad de una persona cercana para escuchar; la preparación de comunidades para reconocer señales; la disponibilidad de atención profesional; la respuesta de los servicios de salud y las decisiones que adopten las instituciones en espacios públicos.
Existe una herramienta inmediata para situaciones de crisis como la *línea 4141, No Estás Solo, No Estás Sola, que pese a que ha recibido críticas, es valorada como una instancia donde acudir..
Pero la prevención requiere algo más amplio. Como plantea Gatica, existe una responsabilidad social de estar atentos a quienes nos rodean y, al mismo tiempo, una responsabilidad estatal relacionada con el acceso oportuno a atención psicológica.
La fecha del 10 de septiembre, entonces, puede servir como un recordatorio de una tarea permanente: hablar de salud mental antes de que aparezca una emergencia, fortalecer los vínculos, reconocer señales y garantizar que pedir ayuda sea una posibilidad real y oportuna.
Y por último, siempre recuerda esto: Si tú o alguien cercano está atravesando una crisis o presenta pensamientos suicidas, la línea *4141 del Ministerio de Salud ofrece apoyo profesional gratuito y confidencial las 24 horas, todos los días del año, desde teléfonos móviles.