Para los activistas ambientales, son prometedores los resultados de las votaciones para constituyentes. 21 convencionales provienen directamente de movimientos y organizaciones ambientalistas con amplio despliegue territorial, tales como el Movimiento de Defensa del Agua, la Tierra y la Protección del Medioambiente (Modatima), el Movimiento por el Agua y los Territorios (MAT), la Red de Soberanía Alimentaria y la Red Plurinacional de Humedales, entre otras. Varios han sido activos también a nivel nacional e internacional, en la Sociedad Civil por la Acción Climática.
Es destacable que estos convencionales cuentan con representación en todas las regiones del país, específicamente en 20 de los 28 distritos. Casi la totalidad proviene de la Lista del Pueblo, Apruebo Dignidad e independientes. Así, el medioambiente es uno de los principales temas representados por vías alternativas a los tradicionales conglomerados políticos.
Juntos podrían conformar una bancada ecológica, con el objetivo que ya ha sido manifestado en campañas: la Constitución Ecológica. Varias organizaciones han hecho propuestas en este sentido, y ahora se presenta el desafío de hacerlas parte de la futura Constitución. Para lograrlo, lo primero es obvio: estos convencionales tendrán el desafío de coordinarse. Las iniciativas realizadas durante la campaña son auspiciosas, pero ponerse de acuerdo sobre una plataforma común y artículos concretos será un paso mayor necesario para construir las mayorías de dos tercios requeridas. Lo segundo implica proyectarse más allá de este grupo de 21 constituyentes, para transversalizar el componente ecológico en la nueva Constitución. Hasta hoy, la protección del medioambiente y de los elementos naturales en un contexto de cambio climático es tenue, ya que los intereses económicos son preponderantes. Pese a los avances en institucionalidad y en políticas públicas ambientales y climáticas, estas han sido sectorizadas al Ministerio de Medio Ambiente, sin contar con mayor peso en la toma de decisiones claves. El desafío es permear la ecología en cada uno de los lineamientos que defina la nueva Constitución.
Por tanto, la potencial bancada debe elaborar una estrategia política integradora, poniendo temas para la deliberación, por cierto, pero también construyendo alianzas (puntuales o generales), incluso con la posibilidad de negociar el apoyo en temas prioritarios. Lo primero es la zona de confort de estos militantes aguerridos. Lo segundo y tercero será más difícil, pero es imprescindible para tener el mejor resultado posible. Los convencionales de los pueblos originarios parecen aliados naturales, así como los expertos de la ciencia en medioambiente y cambio climático y otras fuerzas transformadoras. Lo importante es que todas las alianzas deberán construirse y requerirán un trabajo político fino, el cual de seguro será entorpecido por la derecha, encabezada por Marcela Cubillos y Luis Mayol (pero sin Antonio Walker).
Aquí va la lista de las y los 21 que tienen este gran desafío por delante: