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El director del festival, Francisco Toro, conversó con El Desconcierto sobre la duodécima edición, que exhibe 80 películas gratuitas en Concepción hasta el 7 de noviembre. Habló del cine hecho en la región, la formación de estudiantes y destacados estrenos chilenos como Cuadro negro.
La ceremonia inaugural fue el lunes 2 de noviembre en el Teatro UdeC. Incluyó un homenaje a Patricio Guzmán y un reconocimiento al cineasta argentino Carlos Sorín, invitado de honor, cuya ópera prima, La película del rey, abrió el festival a 40 años de su estreno. “Fue una bonita ceremonia, con un teatro lleno”, relató Toro.
Según explicó el director, el festival nació para “potenciar y apoyar la construcción de eso que vamos a llamar industria de esta región”. En esa línea está Hecho en BioBio, sección que reúne en una gran función de estreno los cortometrajes realizados en la región durante el último año, en su mayoría primeros trabajos de estudiantes. Este año, además, se exhibirán los adelantos de dos largometrajes en desarrollo: Asma, de Fernando Solís, y El cielo tiene miedo a la noche, de Gonzalo Rodríguez.
A ello se suma el Encuentro de Estudiantes, que desde el año pasado reúne a alumnos de las escuelas de audiovisual de la ciudad. El festival los apoya con incentivos económicos para sus proyectos en desarrollo. “Creemos que sin los estudiantes no podemos pensar en cómo va a ser nuestra industria en el futuro”, afirmó.
Sobre lo que se filma en la zona, Toro planteó que en las películas regionales “el territorio es protagonista, no son historias que podrían pasar en cualquier parte del mundo, sino que pasan en este lugar”. En ese contexto para describir la región recurrió a una palabra de origen mapuche: una sociedad “champurria”, es decir, una mezcla de diversas personas. Ahí conviven comunidades costeras y cordilleranas, población mapuche urbana y familias migrantes.
Por otra parte, la mitad de las películas del festival son chilenas. Entre ellas está Hijas Únikas, ópera prima de Alba Gaviraghi, elegida mejor película chilena en el FICValdivia. Además la cineasra, quien trabajó en BioBioCine cuando era estudiante, presentará su cortometraje Una fortaleza, estrenado en el Festival de Venecia. La programación incluye además Hangar rojo, de Juan Pablo Sallato, elegida para representar a Chile en los Premios Goya, y La misteriosa mirada del flamenco, de Diego Céspedes.
Uno de los títulos más esperados es Cuadro negro, de Carolina Adriazola y José Luis Sepúlveda. Tendrá su estreno nacional en conjunto con SANFIC y compite en la Competencia Internacional. Se exhibirá el viernes 6 de noviembre a las 16:30 horas en el Teatro UdeC. Esa misma noche, a las 21:30, la dupla presentará Dipolo III en el bar Casa de Salud: una película performance que montan en vivo con tres proyectores de 16 milímetros. “Cuando la vi dije: no, esto hay que llevarlo a Concepción”, recordó Toro.
Finalmente, la sección Cosmos, organizada junto al Festival Internacional de Cine del Mar, aborda el vínculo entre el ser humano y el océano. Incluye dos documentales. Atacama Hadal trata sobre el descenso a la fosa de Atacama, expedición en la que participó Osvaldo Ulloa, académico de la Universidad de Concepción. Sincronía, de Caro Bloj, está protagonizada por la nadadora Bárbara Hernández. “No podemos ignorar los océanos”, planteó el director, y recordó que gran parte de la población de la región “vive del mar”.
El festival cerrará con El botón de nácar, de Patricio Guzmán. Para Toro, el sentido de la programación está en que “estas historias pueden llevarnos a una reflexión que permita hacer de los territorios que habitamos mejores lugares para convivir”.