Un archivo de cine estudiantil cordobés que se daba por perdido tras la dictadura argentina es el corazón del documental que se quedó con el máximo galardón del 33° Festival Internacional de Cine de Valdivia (FICValdivia). Para hacer una película solo hace falta un arma, de Santiago Sein, obtuvo el Pudú a Mejor Largometraje en la ceremonia realizada este sábado en la Carpa de la Ciencia del Centro de Estudios Científicos (CECs).
Por su parte, Hijas únikas, la ópera prima de Alba Gaviraghi, se quedó con el Pudú a Mejor Película Chilena y, además, con el Premio Especial del Jurado. Por su parte, el Premio del Público fue para La ilusión de un verano sin fin, de la fotógrafa argentina Alessandra Sanguinetti.
Un archivo rescatado de la basura
La historia de la ganadora comienza a a fines de 2019, cuando Sein recogió pilas de latas destinadas a la basura sin saber qué contenían. Con el tiempo, entendió que había rescatado parte de la cinemateca de la Universidad Nacional de Córdoba: películas realizadas por estudiantes de cine de esa época. Uno de esos estudiantes era Oscar Moreschi, su propio profesor, quien daba el material por desaparecido durante la dictadura, al igual que a muchas de las personas que aparecen en él.
Las imágenes recuperadas, sin embargo, no conservaban su sonido original. Por eso, el director recurrió a una voz en off que propone una historia posible para sus protagonistas. El título, en cambio, remite a Jean-Luc Godard, quien en 1964 sostenía que para hacer una película bastaban una chica y un arma. Después de Mayo del 68, la consigna se redujo al arma, igual que para hacer la revolución.
Antes de llegar a Valdivia, la cinta tuvo su estreno mundial el 31 de enero en el Festival Internacional de Cine de Rotterdam y luego pasó por el Festival de Jeonju y por el Bafici. Su director, nacido en Córdoba en 1975, enseña en la carrera de Cine y TV de la universidad cordobesa y dirigió el largometraje Yo no es otro (2021).
El jurado de la competencia internacional estuvo integrado por la archivista audiovisual Daniela Delgado Viteri, el crítico Iván Pinto y la cineasta Sanaz Sohrabi. Además de los premios, entregó menciones especiales a Sabes de mim, agora esqueça, de Denise Vieira (Brasil), y a El hogar fue sepultado en esa tierra que nunca pudimos encontrar, de Deimer Quintero Vertel (Colombia).
Hijas únikas, entre pokemones y pingüinos
La película chilena transcurre en 2006, el año de la Revolución Pingüina y de la muerte de Augusto Pinochet, en un Chile atravesado por las marchas estudiantiles y la cultura pokemona. La directora la definió como una historia basada en su propia adolescencia.
La trama sigue a Antonia, una joven de 16 años que desafía a su madre para buscar a su padre ausente y conseguir permiso para un viaje de estudios a Argentina. En el elenco se incluye a Antonia Pereira y Francisca Gavilán.
El premio a Mejor Película Chilena lo definió un jurado compuesto por Roger Koza y Viviana Saavedra.
La protagonista de Hijas únikas, película ambientada en el Chile de 2006 que ganó como Mejor Película Chilena en FICValdivia.
En tanto, el reconocimiento del público confirmó el recorrido de La ilusión de un verano sin fin. Sanguinetti, integrante de Magnum Photos, filmó durante más de 25 años a dos primas en el campo argentino. Su película llegó a Valdivia tras ganar el Leopardo de Oro de la sección Cineastas del Presente en Locarno y el premio principal de Horizontes Latinos en San Sebastián.
En Largometraje Juvenil ganó Nunkui, de Verenice Benítez, mientras que en Cortometraje de Latinoamérica y el Caribe se impuso Futuros luminosos, de Ismael García Ramírez. A su vez, Donde anida la lluvia, de Ignacio Durán, fue elegido Mejor Cortometraje Chileno de Estudiantes de Cine y Audiovisual.
Por último, en Cine Chileno del Futuro, Los pájaros no saben que es domingo, de Antonia Martinez y Meme Cabello, sumó tres reconocimientos. La clausura será este domingo con Motel Paraíso, del mexicano José Eduardo Castilla Ponce, y la edición 34 del festival ya tiene fecha: del 11 al 17 de octubre de 2027.