Sin embargo, el joven manifestó su intención de atentar contra su vida de llegar a quedar tras las rejas, situación que fue considerada por el tribunal ordenando a Gendarmería adoptar las medidas necesarias que resguarden su integridad.
Alama en Mineduc: ¿estamos frente a una "ola de violencia"?
“Lo de Calama es un ejemplo, pero no es un caso único”, señaló la ministra de Educación, María Paz Adrisola, durante la semana y tras el trágico episodio que acabó con la vida de la inspectora del Instituto Obispo Silva Lezaeta, María Victoria Reyes, de 59 años.
A este caso se suman una seguidilla de episodios posteriores que ocurrieron durante la semana que encendieron las alarmas en el Ministerio de Educación: la detención, el lunes pasado, de un adolescente de 15 años que ingresó con un arma de fuego al Colegio Polivalente de Curicó, en la Región del Maule; o lo ocurrido al día siguiente en el Colegio Fray Andrés, donde la Brigada de Investigación Criminal (Bicrim) de Rancagua logró detener a un menor de 17 años, también por portar un arma.
La seguidilla de potenciales casos no se detiene. El jueves, el Colegio Salesianos de Linares, también de la Región del Maule, suspendió sus clases tras la aparición de una amenaza de tiroteo escrita en una pared del establecimiento. Mediante un comunicado público, la Dirección y Rectoría informaron que se adoptaron las medidas correspondientes y que todos los antecedentes fueron puestos a disposición del Ministerio Público. Así mismo, durante la misma jornada se reportaron varios casos de amenazas de tiroteo difundidas a través de redes sociales, que serían perpetuados en colegios de Alto Biobío y Antofagasta.
Frente a este fenómeno, la cartera de Educación reconoce motivos suficientes para encender la alerta y avanzar en acciones concretas que permitan resguardar la seguridad de estudiantes, docentes y funcionarios en los recintos educacionales. En esa línea, desde el gobierno “estamos trabajando de forma articulada porque entendemos que este es un problema muy profundo y que no se aborda solamente desde una cartera”, dijo la ministra Adrisola.
Fue así como, tras una reunión entre los ministerios de Educación, Seguridad y Segpres, se acordó acelerar el ingreso, durante la próxima semana, de uno o dos proyectos de ley orientados a garantizar y fortalecer el orden en los recintos educacionales. El primero busca agravar las penas de cualquier episodio de violencia que ocurra dentro de los establecimientos. El segundo, permitirá la revisión de las mochilas de los estudiantes, junto a otras medidas.
Estas iniciativas se sumarán a la ya publicada Ley de Convivencia Escolar, que busca prevenir hechos de violencia, acoso, abuso y discriminación al interior de los establecimientos educacionales. Entre las nuevas medidas, permite la instalación de pórticos de detectores de metales.
Sin embargo, la Directora del Centro de Investigación para la Educación Inclusiva, Verónica López, descarta que estemos frente a una "ola de violencia", aunque estudios muestran que la violencia en la educación básica ha disminuido, mientras que en la enseñanza media ha aumentando: "en una década ha aumentado el nivel de violencia escolar, no solo física, sino también verbal y por ciberbullying".
Detectores de metales: costosos e ineficaces
Según la experiencia internacional, expertos aseguran que la implementación de estos artefactos no incidiría en la disminución de los hechos de violencia al interior de colegios. Así lo afirma López: "no disminuyen la violencia escolar: más bien tienden a aumentarla, porque generan una sensación de enojo, de resentimiento y de estigmatización".
Lo anterior es reforzado por Alejandra Mohor, investigadora del Centro de Estudios en Seguridad Ciudadana (CESC) de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile, quien sostiene que la medida "no ha mostrado resultados positivos en la reducción de los delitos en o en torno a los recintos educacionales". Por el contrario, "algunos estudios lo que muestran es un aumento de la inseguridad percibida por los propios estudiantes”, que pueden captar la medida como una forma de estigmatización.
Entonces, ¿cómo se mejoran las condiciones de convivencia escolar? Con medidas pensadas en "reconstruir vínculos", vale decir, "generar espacios de escucha genuina, favorecer la responsabilización sin humillación y ofrecer experiencias de convivencia donde pueda recuperar su legitimidad", explica Moho, descartando aquellas medidas cuyo foco principal es el castigo.
Las redes no convencen, reflejan
Según antecedentes de la fiscalía, Hernán Meneses escribió en el cuaderno dónde planificó el ataque: "Odio. Capitalismo. Misantropía". El día del atentado, publicó en su canal de Youtube un video titulado "Ataque en el instituto Lezaeta", en el que anticipó el hecho. Otras pistas de su intención de concretar el ataque fueron a través de publicaciones en Instagram: en una de ellas se ve la imagen de él vestido de encapuchado simulando aprisionar a un peluche de oso de tamaño mediano con un cuchillo.
En su misma cuenta de Youtube habían otros videos cuyo contenido hacía alusión al uso de armas y atentados escolares. E incluso, en uno suena la canción "Pumped Up Kicks", de la banda Foster The People cuya letra narra un episodio de tiroteo en una escuela, contada desde el punto de vista del agresor.
Más allá de este caso en específico, se ha instalado la creencia de que las redes sociales y sus algoritmos actúan como plataformas de control difundiendo contenidos que abordan discursos de odio hasta registros audiovisuales deshumanizantes. Sin embargo, no existe evidencia de una relación directa de causa y efecto.
Patricio Cabello, profesor de la Universidad Andrés Bello e investigador principal del Centro para el Desarrollo y Bienestar de la Adolescencia y la Niñez en la Era Digita, y también Investigador adjunto de CIAE U. de Chile, explica que en la literatura "ese supuesto poder de influencia de las redes sobre conductas tan extremas se sostiene muy poco en la investigación".
Haciendo una comparación temporal, podría ser un símil de "los juicios de los años ochenta contra bandas de heavy metal, donde se buscaba responsabilizar a las letras de una canción por la conducta de un joven".
De lo que sí existe evidencia es de que este tipo de personas que comenten actos extremos suelen vivir en estado de vulnerabilidad. Por ejemplo, han sido agredidas o maltratadas, o también presentan problemas de salud mental no tratados o deteriorados —como ocurría con Meneses—.
Este tipo de perfil tiende por decisión propia a buscar contenidos riesgosos. "La causalidad va al revés: no es que la red las vuelva vulnerables, sino que su vulnerabilidad previa las lleva a buscar ese tipo de contenidos". Por esta razón, "cuando un adolescente se conecta con contenidos violentos o que promueven el daño, eso es un excelente predictor de que algo serio puede estar pasando. Su práctica digital dice mucho respecto de lo que le está pasando internamente".
Desde un punto de vista comercial, explica que "el negocio de las redes sociales no es convencerte de algo que tú no quieras: el negocio está en predecir qué es lo que quieres". A menudo que la persona consumo contenido, llega a un punto en que su algoritmo se estrecha y el contenido es restringido.
Frente a este último escenario, "el algoritmo podría operar, sin querer, como un mecanismo de radicalización. Lo que ocurre es que empobrece el campo de contenidos al que te expones (...) El punto clave es que tú buscas esos contenidos primero; la red los amplifica una vez que los ha identificado".
Otro punto clave es que, una vez la persona navega en contenidos deshumanizantes o riesgosos, lo que marca la diferencia es pertenecer a una comunidad. "Eso normaliza la conducta, genera una moral paralela y facilita la deshumanización del otro. Ese mecanismo es extrapolable a otros tipos de prácticas extremas".
Por lo tanto, el debate no debería girar en torno a si las redes sociales impulsan a jóvenes a cometer ataques como lo sucedido en Calama, más bien, el foco debe estar en "qué está pasando en esos espacios, qué tipo de contenidos circulan y quién los financia. La regulación de las redes es un tema muy pendiente".