domingo 31 de mayo de 2026

La "discusión valórica" en la antesala de la cuenta pública de Kast: Un gran ausente

Si el presidente y el oficialismo persisten en abandonar la idea de legislar sobre estas materias en pleno, indudablemente el gobierno recibirá un tsunami en su cara, irónicamente, golpeando una de sus bases más “depuradas”, la moral cristiana.

31 de mayo de 2026 - 11:45

De cara a la primera Cuenta Pública del mandatario José Antonio Kast, la gran ausente de su antesala parece ser la llamada “ discusión valórica”. Para muchos, un síntoma de moderación y prudencia, para otros un fiel reflejo del dogmatismo y conservadurismo del actual presidente de la República.

En este sentido, resulta pertinente analizar dicha “ausencia” como agravante para un gobierno que, dicho sea de paso, ha defendido a rajatabla la moral cristiana como precepto de lo “correcto y necesario” en la sociedad civil, sin embargo, sistemáticamente olvidando que ello tiene estrecha relación con la vida privada de una persona. Al parecer, la aclamada libertad parece hacer aguas una vez más.

Según la última encuesta Criteria la aprobación del Ejecutivo se ubica en el 38%, mientras que su desaprobación se aloja bajo el 53% aproximadamente. Eso habla que el modelo del presidente parece no convencer a la población. Ahora bien, si miramos eso en términos de agenda legislativa respecto de la discusión ético-moral en el Congreso Nacional, es aún más deplorable, ya que no vemos esfuerzos reales por buscar un horizonte basado en la pluralidad, libertad y laicidad que, dicho sea de paso, versan sobre la base de nuestro Estado, uno laico según la Constitución de 1925.

Si el presidente y el oficialismo persisten en abandonar la idea de legislar sobre estas materias en pleno, indudablemente el gobierno recibirá un tsunami en su cara, irónicamente, golpeando una de sus bases más “depuradas”, la moral cristiana. Chile no solamente necesita políticas públicas que garanticen acceso al consumo para la ciudadanía, sino también leyes que respeten y preserven la libertad en todos los ámbitos de la vida privada.

La discusión valórica parece estar durmiendo en la agenda del Ejecutivo, sin embargo, olvidan que las categorías de “aborto, eutanasia, legalización de la marihuana, adopción homoparental” y una serie de temáticas a fin llegaron para quedarse, no solo forman parte de la demanda e interpelación pública, sino también de una narrativa aguda que trasciende la esfera política, religiosa y cultural.

La ausencia de esta discusión en el Congreso, incluso, la poca valorización del oficialismo sobre esta materia refleja implícitamente fervor dogmático. Se gobierna con ideas, no con tintes religiosos sobre el espacio público, hoy o mañana ello le pasará la cuenta al mandatario. Me parece que hay un espíritu al interior de La Moneda que desea constantemente relegar de la discusión pública estas materias, un espejo de ese liberalismo mediocre.

Hay mucho de mercantilista y liberal en lo económico, pero una marca conservadora e indeleble en lo valórico. Por otro lado, también debemos recordar que en la segunda vuelta José Antonio Kast moderó su discurso, por tanto, no resulta extraño que siga tocando la misma tecla que le funcionó para llegar al palacio presidencial, o sea, hacer vista gorda a muchos de los tópicos que tienen que ver con las llamadas libertades personales.

El presidente olvida que estos asuntos traen sutura al dolor humano. Entonces, avanzar en respeto hacia la libertad de conciencia y modernizar el Estado en todas sus bases (no meramente en ciertas “metáforas” que, dicho sea de paso, parecen ya no importar en su agenda legislativa), conducen a un Estado garante de respeto y horizontalidad.

El eje de la discusión legislativa en materia “moral” dependerá de la agenda congresista, sin embargo, sería muy oportuno partir por destrabar los temas de eutanasia, aborto y adopción homoparental. A mi juicio, ellos están de forma reiterativa en la opinión pública y con grandes ecos de silencio por parte del gobierno.

Me parece que Chile necesita dar una lección a rajatabla de libertad al continente latinoamericano. Es urgente abandonar la vieja nomenclatura de conservadurismo religioso desde el Estado, con ello, lo único que se obtiene es encallar la religión cristiana por la “fuerza” en un país y no por la decisión personal y aceptación de ciertos axiomas éticos abrazados por un individuo. Un profundo desafío para Chile.

Por último, resulta indispensable hacernos algunas preguntas a modo de reflexión social, política y religiosa hacia el espacio público. Aquí algunas de ellas. ¿Es la antesala de la cuenta pública de Kast un escenario que solamente iza la bandera de aquellas cosas que al gobierno le parecen urgentes es desmedro de otras? ¿Qué tanto poder tiene la religión cristiana en el gobierno frente a la posibilidad de legislar sobre las denominadas “libertades personales”, entendidas como aborto, eutanasia, adopción homoparental, entre otras tantas? ¿Somos realmente un Estado laico? ¿A qué le tiene miedo J. A. Kaste en materia valórica? ¿Será que una vez más la idea de libertad personal está condicionada por el dogmatismo de algunos?

Tal vez, de cara a la primera Cuenta Pública del mandatario José Antonio Kast, la gran ausente de su antesala parece ser la llamada “discusión valórica”, sin embargo, el gran riesgo de esto no radica en su abstención permanente sobre el tema, sino más bien en que aquello podría terminar siendo el próximo tsunami que enfrentar en lo público. Veremos en los próximos días la reacción de la ciudadanía tras su primera Cuenta Pública.

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Presidente José Antonio Kast. Créditos: Agencia Uno. 

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