Del ayer al hoy: la lucha de las locas del 73 sigue vigente
¿Cuánto hemos avanzado desde entonces a la fecha? ¿somos libres de ser, amar y expresarnos libremente las disidencias sexuales? ¿somos ciudadanes como el resto? ¿titulares de derechos plenos? Ante estas complejas interrogantes hay un consenso general: seguimos siendo ciudadanes de segunda (¡o tercera!) clase. Las tasas de violencia y crímenes de odio aumentan y aún no hay una respuesta por parte del Estado frente a las problemáticas de parte de nuestra comunidad (y de la sociedad en general) que vive con VIH/SIDA.