Oclocracia
Cuando la turba manda, desde sus diversas máscaras y banderas piratas; cuando la política con colores ideológicos da paso a banderas incoloras y los individuos asoman atrincherados, en contacto permanente consigo mismo, pero ahogados en su propia intimidad, en un narcisismo sin límites, es entonces que la democracia se vuelve inservible, en todas sus esferas. Una vez que la democracia se corrompe y deslegitima, aparece aquel sistema que los griegos antiguos acuñaron como oclocracia: el gobierno de la turba.
Por
Cristián Zúñiga