Bolivia: La militarización de un diálogo de sordos
Nos encontramos ante un diálogo de sordos, penoso pero muy ruidoso. Incluso cuando hay aceptación de que lo que ocurre hoy, desde la llegada al poder de la autoproclamada presidenta, como ya indicaba su decisión de instalar primero a los nuevos mandos militares antes de componer su gabinete, y como luego confirmó su decreto que da impunidad a los militares para matar, es el regreso violento de la clase media blanca, racista, cristiana, neocolonialista y fundamentalista, en la primera lógica no parece haber lugar para reconocer ni que fue un golpe el que sacó a Evo del país ni tampoco que Evo, con todas las posibles irregularidades que todavía no estaban probadas por la OEA cuando las fuerzas armadas le “sugirieron” que renunciara, ganó las elecciones.
Por
Bruno Bosteels