¿Libertad para excluir o educación para todes?
Sólo podremos garantizar la existencia de una diversidad de proyectos educativos, que valoren el pluralismo existente al interior de las comunidades educativas y que prioricen el desarrollo de la libertad de les estudiantes, si reconocemos que la libertad de enseñanza debe tener límites y mínimos establecidos: la garantía del derecho a la educación y el respeto ineludible de los derechos humanos. Ningún proyecto educativo en una sociedad democrática puede oponerse a la dignidad de las personas.
Por
Matías Sembler y Alejandra Toledo