Aristóteles y el debate de candidatos presidenciables
Los candidatos de derecha (Kast y Sichel) hacen uso de un discurso epidíctico. La fuerza persuasiva se basa en el ejemplo, que consiste en acercar hechos pasados al presente, una deducción a partir de premisas dichas “verdaderas” que se presentan como universales: “Chilezuela”, “una nueva Cuba”… Este recurso es preferido por deficientes oradores; utilizan sus entusiasmos demostrativos (sobre la existencia de un hecho o de una idea), o el refutar, que son más eficaces gracias al contraste creado entre las ideas opuestas. Pero estas sólo pueden ser aparentes, dada su deducción incompleta, de juego con una homonimia, de paralogismo, de exageración, etc. Aristóteles considera que es necesario ser virtuoso para convencer, porque ambas partes están vinculadas por la búsqueda de la verdad. En este trance, los dos candidatos de derecha faltaron a algo esencial, que es establecer la veracidad de lo que se les reprocha, lo que podría establecer un verdadero lazo de confianza con el público al cual se dirige.