Marx, doña Lucía y S.E. (e)
La muerte de doña Lucía es un momento auspicioso para recordar esta lección. Casi centenaria, la anciana se sentó al gran mesón de postres “auspiciado por la Democracia Protegida”. Sufrió un patatús. Se irguió. Agarró del mantel. Y tiró de él. Así comenzó a terminar de rodar por el suelo el régimen instaurado por su marido. La historia no se rige según leyes inexorables. Según los paganos, la regenta la Fortuna, quien prefiere a los jóvenes con "virtú", es decir, con brío. Corresponderá a Su Excelencia (electa) enterrar la Constitución de la “Democracia Protegida”, que fuera diseñada por un egresado de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y poner la mesa del nuevo orden transformador: la “democracia pluralista”.
Por
Miguel Orellana Benado