Suecia importó 3,86 millones de toneladas de basura durante 2024, según los registros de su Agencia de Protección Ambiental. El volumen corresponde a residuos sujetos a notificación en traslados transfronterizos y no implica que todo ese material haya sido destinado a incineración.
Cómo Suecia transforma residuos en energía
El sistema sueco incluye instalaciones de recuperación energética de residuos, donde determinados materiales son utilizados para producir calor y electricidad. La Agencia Sueca de Energía calcula que este mecanismo aporta 19,5 TWh anuales, cantidad que permite cubrir las necesidades de calefacción de más de 1,47 millones de departamentos y las necesidades eléctricas de más de 940 mil.
Entre los principales países desde los cuales Suecia recibió residuos aparecen Reino Unido, Noruega e Italia. Los registros oficiales contemplan distintas categorías y también especifican el tratamiento previsto para los materiales trasladados.
Las plantas de recuperación energética están vinculadas con las redes de calefacción urbana, que aprovechan el calor producido durante el proceso. Gizmodo describió este funcionamiento y destacó la capacidad de las instalaciones suecas para producir electricidad y aprovechar el calor generado.
Cuánto dinero mueve la importación de residuos
El sistema también contempla pagos por el tratamiento de residuos procedentes de otros países. El HuffPost citó una tarifa de 373 coronas suecas por tonelada, equivalente a unos 33,8 euros, pero aclaró que ese valor corresponde a 2013.
El costo ambiental de la incineración
La recuperación energética también genera emisiones, especialmente asociadas a la combustión de plástico fósil. La Agencia Sueca de Protección Ambiental señala que, en 2024, la incineración de residuos representó cerca del 81% de las emisiones del sector eléctrico y de calefacción urbana, con casi 3,3 millones de toneladas de CO equivalente.
El modelo convive con el reciclaje. Durante 2024, Suecia recicló materialmente 47% de sus residuos municipales, mientras la autoridad ambiental informó que parte de los envases que podrían reciclarse todavía termina en instalaciones de incineración. Cambio16 abordó esta evolución y el desafío de avanzar hacia una economía circular con mayor reutilización y reciclaje.
La experiencia sueca combina así gestión de residuos, recuperación energética, reciclaje y calefacción urbana, pero los datos oficiales también muestran el desafío de reducir los materiales, especialmente los plásticos fósiles, que terminan siendo incinerados.