A poco más de una hora de Santiago, en el sector Los Maitenes de Casablanca, existe un proyecto que busca demostrar que la conservación del bosque nativo y la agricultura pueden convivir en armonía.
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Nacido desde una herencia y motivado por combatir la crisis climática, agricultor de Casablanca transformó un predio orientado a la sustentabilidad y educación.
A poco más de una hora de Santiago, en el sector Los Maitenes de Casablanca, existe un proyecto que busca demostrar que la conservación del bosque nativo y la agricultura pueden convivir en armonía.
Se trata de Reviviendo el Campo, una iniciativa creada por el agricultor José Miguel Cruz Rubilar, quien convirtió una herencia familiar en un santuario ecológico y educativo enfocado en enfrentar los efectos de la crisis climática.
La historia comenzó cuando Cruz observó el impacto que la sequía prolongada y el cambio climático estaban generando en el entorno donde creció. Según relata, cerca del 50% del ecosistema nativo de la zona se ha visto afectado por estas condiciones, una realidad que lo impulsó a actuar para proteger el patrimonio natural de su familia y de la zona central de Chile.
Actualmente, Reviviendo el Campo resguarda alrededor de 20 hectáreas de bosque nativo, donde se desarrollan labores de conservación, restauración y reforestación. El lugar alberga especies características del bosque esclerófilo chileno, como espinos, boldos, quillayes y peumos, fundamentales para la biodiversidad de la zona central.
Además de proteger la naturaleza, el proyecto se ha transformado en un espacio de educación ambiental. Colegios, universidades, familias y organizaciones visitan regularmente el predio para conocer la importancia de los ecosistemas nativos y el valor de la vida campesina.
Uno de los principales hitos fue la construcción de un sendero educativo y recreativo de 850 metros financiado por Conaf a través del programa Siembra por Chile. La infraestructura incluye señalética interpretativa, áreas de descanso y un tramo accesible para personas con movilidad reducida, permitiendo acercar el bosque nativo a visitantes de todas las edades.
Desde CONAF destacaron que el sendero busca fomentar la educación ambiental y la conexión de la ciudadanía con los ecosistemas propios de la zona central, en un contexto donde la conservación de estos bosques resulta clave frente a los efectos del cambio climático.
La iniciativa también mantiene viva la tradición agrícola familiar mediante prácticas de bajo impacto ambiental. En el predio se producen frambuesas, tomates, nueces, porotos, rúcula y acelga, además de plantas de membrillo, higuera y ciruelo. Asimismo, se realiza crianza de gallinas y manejo agroecológico de los cultivos, evitando sistemas intensivos de producción.
Los productos son comercializados principalmente en ferias campesinas y mercados locales de Casablanca, fortaleciendo la economía local y promoviendo el consumo de alimentos producidos en sostenibilidad.
Un modelo para enfrentar la crisis climática
Reviviendo el Campo se ha consolidado como un ejemplo de cómo los pequeños agricultores pueden transformarse en actores clave para la protección de la biodiversidad. A través de la restauración del bosque nativo, la educación ambiental y la agricultura responsable, el proyecto busca inspirar a nuevas generaciones a reconectarse con la naturaleza y comprender la importancia de cuidar los ecosistemas.
En una zona especialmente afectada por la escasez hídrica y el aumento de las temperaturas, este refugio natural de Casablanca se proyecta como un modelo de resiliencia frente a la crisis climática y una invitación a redescubrir el valor del campo chileno.