El proyectode data center denominado “Centro de Almacenamiento de Datos Huechuraba” de Amazon sigue oficialmente en pie luego de que el Segundo Tribunal Ambiental rechazara las reclamaciones interpuestas por vecinos y opositores que buscaban dejar sin efecto su permiso ambiental. Tras la acción judicial el proyecto mantiene su Resolución de Calificación Ambiental (RCA) para construir y operar el centro de datos.
Algunas de las reclamaciones aluden a que las observaciones ciudadanas no fueron bien consideradas. El resto se relaciona con temas técnicos y regulatorios: algunas mencionan que el proyecto estaría dividido artificialmente (construcción del centro junto a una Línea de Alta Tensión), por lo tanto debía ser evaluado considerando este antecedente; y que faltaba un análisis en profundidad de su impacto ambiental.
Sin embargo, el tribunal determinó que las observaciones de la ciudadanía sí fueron consideradas, y que el data center y la línea eléctrica son proyectos distintos (por lo que ambos se evalúan por separado, aunque este último ya no sigue en pie), y que serán terceros los que suministren el sistema eléctrico a la iniciativa.
Data center y vida útil
El proyecto, ingresado al SEIA en enero de 2023, contempla una inversión de US$ 205 millones para la construcción del centro de procesamiento de datos en Huechuaba, con una vida útil de 30 años. Además, incluye infraestructura de climatización y enfriamiento de bajo consumo de agua.
Su puesta en marcha se dividirá en tres etapas: primero se construirá una parte del Edificio 1 y el campus; luego, la segunda mitad restante; finalmente, se construirá el Edificio 2.
Conflictos socioambientales
Desde Google hasta Microsoft, gigantes de la industria de los data center han puesto sus ojos en Chile y se proyectan al menos 30 proyectos nuevos para el país de aquí a 2028, además de la veintena que ya opera en territorio nacional.
Este avance genera más inversión, pero también una presión creciente sobre el uso de agua y energía, ya que estas instalaciones necesitan mucha cantidad de ambos recursos para refrigerar sus procesadores, que se calientan constantemente. La instalación de centros de datos ya ha generado conflictos socioambientales con diversas comunidades de la periferia de Santiago, como Huechuraba, Quilicura y Cerrillos.