A lo largo de 600 kilómetros de costa en el desierto de Atacama, entre el sur de Perú y el norte de Chile, se extiende el mayor sitio de entierro masivo del mundo. Allí habitó la cultura chinchorro entre el 7000 y el 1000 a.C., un pueblo de cazadores y pescadores que momificaba a prácticamente todos sus muertos, sin distinción de estatus social. Esa práctica, sumada a la aridez del ambiente, ha dejado como herencia las momias deliberadamente preservadas más antiguas conocidas hasta hoy.
Sin embargo, la erosión del suelo está alterando ese equilibrio, según consignó The Economist. César Borie, arqueólogo de Chinchorro Marka —organismo a cargo de la protección de los sitios arqueológicos chinchorro en Chile—, ha documentado hallazgos recientes en Caleta Camarones, cerca de Arica. "Cada vez que venimos encontramos nuevos restos expuestos", afirmó a The Economist, mientras volvía a cubrir con tierra un esqueleto hallado en la zona. "Mantenerlos bajo tierra hasta que las condiciones sean las adecuadas es lo mejor que podemos hacer", agregó.
Erosión en el desierto y momias chinchorro
El fenómeno no es reciente: las momias chinchorro emergen del suelo desde comienzos del siglo XX, cuando las primeras expediciones de 1917 trasladaron cuerpos a museos chilenos para su conservación y estudio. No obstante, los vientos extremos y la creciente actividad humana en la zona han acelerado el proceso de erosión, dejando sin capacidad a los museos para recibir y preservar más cuerpos. "No hay dónde guardar las momias en museos sin exponerlas a luz y temperaturas dañinas", explicó Verónica Silva, antropóloga del Museo Nacional de Historia Natural de Santiago.
Por esa razón, los especialistas prefieren estudiar los restos en el propio terreno y volver a enterrarlos. "Hasta que tengamos la tecnología adecuada, preferimos mantenerlos bajo tierra en lugar de seguir excavando", señaló Camila Castillo, también integrante de Chinchorro Marka. Un nuevo museo en construcción al sur de Arica busca aportar una solución a mediano plazo.
Patrimonio y turismo
En 2021, la UNESCO incorporó los sitios chinchorro a su lista de patrimonio mundial, lo que abrió la posibilidad de convertirlos en un atractivo turístico. Con todo, persisten tensiones locales: una comunidad de pescadores ha levantado viviendas de manera irregular dentro del área protegida en el valle de Camarones, pese al pedido de reubicación de la UNESCO. El alcalde Christian Zavala ha cuestionado que las momias reciban más atención que los propios vecinos, mientras que otros residentes, como José Concha, ven en el turismo arqueológico una oportunidad. "Ya estoy quedando muy viejo para salir a pescar", dijo. "Me encantaría ser guía turístico y enseñarles a los visitantes sobre las momias".
Frente a este escenario, Chinchorro Marka proyecta reunir financiamiento para un centro donde las momias puedan estudiarse y exhibirse junto a la comunidad de Camarones, en un intento por conciliar la preservación patrimonial con el desarrollo local.