La sostenibilidad se consolida en las oficinas chilenas como un estándar del mercado inmobiliario corporativo. Se trata de inmuebles diseñados, construidos y operados bajo parámetros de eficiencia ambiental y responsabilidad social. A diferencia de las infraestructuras tradicionales, estos espacios incorporan optimización energética, uso eficiente del agua, gestión de residuos bajo modelos de economía circular y aprovechamiento de la luz natural.
Además, emplean materiales reciclados o de origen local y apuntan a mejorar la calidad del aire interior.
Efectos en el medio ambiente y en el bienestar laboral
El sector inmobiliario y de la construcción concentra cerca del 40% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) y un tercio del consumo mundial de energía. Frente a ese escenario, las oficinas sostenibles reducen entre un 30% y un 50% el consumo energético y disminuyen hasta un 40% el gasto de agua potable.
Por otra parte, el diseño biofílico incorpora vegetación y elementos naturales. Junto con los sistemas de ventilación inteligente, mejora la calidad del aire y la iluminación de los puestos de trabajo. Según distintos estudios, estos entornos reducen el estrés laboral y el ausentismo, y aumentan la productividad.
Chile en la región: avances y cifras del sector
En el contexto latinoamericano, Chile figura entre los países con más proyectos certificados bajo el sello LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), otorgado por el U.S. Green Building Council. Según el Green Building Market Report del segundo semestre de 2024, el país ocupa el cuarto lugar regional, detrás de Brasil, México y Colombia.
En el plano local, el país suma más de 120 edificios corporativos e institucionales con certificación verde y más de 280 proyectos en evaluación o desarrollo. Este crecimiento responde a la demanda de grandes corporaciones y a la valorización de los inmuebles. Las oficinas certificadas LEED alcanzan rentas entre un 3% y un 7% superiores y plusvalías de entre un 10% y un 15% por sobre los activos convencionales.
Paralelamente, el programa Estado Verde del Ministerio del Medio Ambiente ha impulsado la reconversión de reparticiones públicas en espacios ecoeficientes.
Inmobiliarias y empresas que impulsan el cambio
En cuanto a los actores del mercado, inmobiliarias y fondos de inversión como Terranum, Asset Chile y Parque Arauco priorizan especificaciones verdes en sus desarrollos corporativos.
A su vez, multinacionales como Google, Santander, Enel, Nestlé y Walmart, junto con empresas locales de los sectores financiero, minero y tecnológico, exigen certificaciones como LEED, BREEAM o EDGE al arrendar o construir sus casas matrices.
Desafíos pendientes para su masificación
Sin embargo, la expansión de estas oficinas enfrenta dos obstáculos. El primero es la inversión inicial, que puede superar a la de una edificación tradicional. Aun así, se recupera en el mediano plazo gracias al ahorro en costos operacionales. El segundo es la capacitación técnica de la mano de obra y de los administradores de edificios.
Tecnología y herramientas de gestión
En paralelo, destacan las plataformas de Internet de las Cosas (IoT) y los sistemas BMS (Building Management Systems). Estos monitorean en tiempo real la temperatura, la calidad del aire y la ocupación para regular la climatización (HVAC) y la iluminación LED. A ello se suman sensores de consumo hídrico, vidrios con control solar, paneles fotovoltaicos y herramientas de modelado de información de construcción (BIM).
¿Qué normas regulan la construcción sustentable en Chile?
En el ámbito regulatorio, la Hoja de Ruta RCD (Residuos de Construcción y Demolición) y la Estrategia Nacional de Construcción Sustentable del Minvu establecen directrices para la industria.
Asimismo, la Ley REP y la Ley de Eficiencia Energética exigen a las empresas una gestión rigurosa de sus recursos. Esta normativa, sumada a la tendencia hacia viviendas energéticamente sustentables, busca acelerar la transición hacia un parque inmobiliario neutro en carbono.