La transición energética necesita de la innovación para reducir la contaminación. Actualmente hay decenas de miles de parques eólicos en todo el mundo, lo que suma cientos de miles de aerogeneradores. La industria mide su magnitud principalmente en capacidad instalada, superando la barrera de los 1.000 gigavatios (GW) de potencia acumulada.
Los grandes mercados que concentran la mayor cantidad de parques se dividen entre China, que es el líder indiscutible en instalaciones terrestres y marinas, y Estados Unidos, que alberga algunos de los parques más grandes del mundo, como el Alta Wind Energy Centre y el Parque eólico Roscoe.
Luego vienen Alemania, India y España, quienes completan el grupo de los cinco productores mundiales. Por ejemplo, en tierras españolas operan más de 1.300 parques eólicos que superan los 22.000 aerogeneradores instalados.
A nivel histórico, el Towards 2000, ideado por la NASA y el Departamento de Energía de Estados Unidos, comenzó a funcionar en 1981 y es considerado el primer parque eólico. 45 años después, el mundo es muy distinto y los residuos no dan tregua.
Parques eólicos en Chile
Durante la próxima década se presenciará el fin de la vida útil de una serie de parques eólicos en territorio nacional, lo que significa que se generarán grandes cantidades de residuos. La problemática es cómo se abordará el reciclaje de estos elementos, considerando que existen más de 40 instalaciones.
Las aspas o palas de los aerogeneradores pueden llegar a medir hasta 80 metros de largo y están compuestas principalmente con fibra de vidrio, fibra de carbono y resinas, lo que implica un desafío a la hora de pensar en su reutilización o procesamiento.
En Coyhaique, región de Aysén, se encuentra Alto Baguales, el primer parque eólico construido en 2001. Este fue un hito pionero para el país y ya cuenta con 25 años de antigüedad. Le sigue Canela I, ubicado en la región de Coquimbo, puesto en marcha en 2007, siendo el primero industrial a gran escala en inyectar energía al sistema eléctrico nacional.
Otros siete parques inaugurados entre 2009 y 2017 encenderán las alarmas respecto a la cantidad de material que debería ser procesado y así evitar altos niveles de contaminación.
Métodos de reciclaje
Es solo cuestión de tiempo para que se materialice este escenario. Para darle solución al problema, existen procesos termomecánicos y químicos capaces de recuperar fibra de vidrio y de carbono. El material se puede utilizar como aditivo en la fabricación de cemento, en la creación de vigas para el sector fotovoltaico o transformadas en mobiliario urbano y otros insumos de construcción.
El método más común es el de trituración mecánica. Las palas se cortan y trituran hasta convertirlas en gránulos o polvo fino. Estos materiales se emplean como combustible y materia prima en hornos cementeros, o como relleno en plásticos y materiales de construcción.
También está la solvólisis, proceso que recurre a solventes y químicos naturales para disolver las resinas que unen las fibras. Esto permite recuperar las fibras de carbono y de vidrio casi intactas para ser utilizadas en la fabricación de nuevos materiales compuestos.
A su vez, el reciclaje térmico emplea altas temperaturas para quemar la matriz de resina, liberando las fibras limpias.
Por otra parte la vitrificación mezcla el material triturado de las palas con otros minerales para formar una pasta moldeable utilizada en la creación de paneles de construcción ignífugos.
En cuanto a la reutilización directa, esta se realiza con un enfoque de economía circular donde partes de la pala (o palas enteras) se reutilizan para fabricar puentes peatonales, barreras acústicas o mobiliario para las ciudades.
Desafío pendiente
En Chile no existen empresas de reciclaje dedicadas exclusivamente a procesar palas o aspas eólicas. Actualmente, el tratamiento de estas estructuras se gestiona a través de iniciativas de economía circular corporativas y proyectos piloto de investigación.
Las principales alternativas para darles un segundo uso y evitar que lleguen a vertederos incluyen la gestión directa de fabricantes. Empresas internacionales con fuerte presencia en los parques eólicos nacionales, como Vestas y Acciona, gestionan programas de reciclaje químico.
Ambas corporaciones desarrollan tecnologías para descomponer los materiales compuestos y reutilizarlos, ya sea en la fabricación de nuevas palas o como aditivo para la industria del cemento y la construcción de vigas para parques solares.